108. Un sabio se encontraba recostado a la orilla del camino, en un estado de trance profundo (Samâdhi); un ladrón que pasaba por ahí, lo vio y pensó para sus adentros “Mira a este amigo, acostado ahí, seguramente es un ladrón. Él pasó la noche en vela, entrando a casas ajenas y ahora duerme exhausto. La policía no debe tardar en llegar para aprehenderlo, más me vale correr, para escapar a tiempo” pensando de este modo, huyó del lugar. Después pasó un borracho y dijo “¡Mira nada más! Eso te pasa por no saber tomar. Yo soy mejor que tu, y no me verás caer como tu has caído.” Finalmente, pasó por ahí otro sabio, quien entendió que aquél gran sabio estaba en Samâdhi, se sentó a su lado y comenzó a dar masaje a sus santos pies.
117. Mientras el hierro se encuentra en el horno de fundición, está al rojo vivo, pero se torna negro tan pronto lo sacan del fuego. Lo mismo ocurre al hombre mundano. Mientras se encuentra en la iglesia o en compañía de gente piadosa, esta lleno de sentimientos religiosos, pero tan pronto sale del templo o deja su compañía, lo pierde todo.
118. Alguien dijo, “Cuando mi pequeño Harish crezca, voy a tener cuidado de que se case, y entonces le voy a pasar la obligación de velar por la familia; entonces yo renunciaré al mundo y comenzaré a practicar Yoga (devoción).” Al oír esto, un hombre santo (Sâdhu) le respondió “Tu nunca encontrarás la oportunidad de practicar Yoga. Más adelante dirás ‘Harish y Girish estan muy apegados a mi. Ellos no están listos para que los deje aún’ Luego probablemente desearás ‘Esperemos a que Harish tenga un hijo, y me encargue de casarlo’ De este modo, tus deseos no tendrán fin.”
123. Este mundo es como un escenario, donde hombres y mujeres actúan muchos personajes, usando múltiples disfraces. A ninguno le gusta quitarse la máscara si no ha tenido al menos la oportunidad de interpretar el personaje por algún tiempo. Déjalos jugar por un rato, y entonces ellos se quitarán la máscara por sí solos.
139. Dos hombres fueron a un jardín. El primero, conocedor de las cosas del mundo, tan pronto entró, comenzó a contar el número de árboles de mango, cuantos mangos tenía cada uno y cual sería el precio aproximado de venta de toda la cosecha. El otro, fue a platicar con el dueño, se hicieron amigos, con su consentimiento, fue calladamente a un árbol, cortó todos los mangos que quiso y sació su apetito. ¿De que sirve contar los frutos y hacer vanos cálculos? El hombre mundano se ocupa inútilmente en conocer el “cómo y el por qué” de la creación, mientras que el sabio hombre humilde se hace amigo del Creador y disfruta la beatitud suprema del mundo.
141. En una ocasión, surgió una disputa entre los hombres sabios en la corte del Mahârâjah de Burdwan. El motivo de la disputa era quien era el dios más grande, Siva o Vishnu. Unos alegaban que Siva, mientras que otros argumentaban que Vishnu. La disputa se tornó tan acalorada, que los sabios buscaron el consejo del Râjâ, quien respondió “Señores, no he visto ni a Siva ni a Vishnu; ¿como podría yo decir quien es el más grande de los dos?” Al escuchar esto, la disputa terminó, pues ninguno de los contendientes realmente había visto a las deidades. De igual forma, uno no debe comparar una deidad con otra. Cuando el hombre realmente ha visto a Dios, finalmente comprende que todas las deidades son manifestaciones del mismo Brahman.
148. Muchos caminos llevan a Calcuta. Un peregrino inició su largo viaje a la metrópoli desde su lugar de origen. Encontrando un hombre en el camino le preguntó “¿ Qué camino debo seguir para llegar a Calcuta pronto?” El hombre respondió “sigue este camino”. Continuó el peregrino caminando y después de un rato encontró otro hombre y le preguntó “¿Es este el camino más corto a Calcuta?”y el hombre respondió “¡Oh no!, tu deber regresar por el camino que vienes y tomar el sendero de la izquierda.” El peregrino siguió el consejo. Luego de caminar un rato por dicho camino, se encontró a un tercer viajero, quien a su vez le sugirió un nuevo camino a Calcuta. En todo este tiempo, el peregrino no progresó mucho en su objetivo, sino que pasó el día entero cambiando de camino. Si él realmente quería llegar a Calcuta, debió haber tomado una decisión y seguir el camino sugerido por el primer hombre. Del mismo modo, aquel que quiere llegar a Dios, debe seguir uno y solamente un guía.
158. Aquello que deseas que hagan los otros, hazlo tú.
170. En cierta ocasión, un conocedor y un enamorado de Dios iban caminando por el bosque. En su camino, vieron un tigre a la distancia. El Gñânin o conocedor de Dios dijo “no hay razón para correr; Dios todopoderoso nos protegerá” Al oír esto, el enamorado de Dios dijo “No hermano, más nos vale correr. ¿Por qué hemos de molestar al Señor con algo que nosotros mismos podemos solucionar?”
177. Cuando el fruto crece, los pétalos caen por sí solos. Del mismo modo, en la medida que la Divinidad crece dentro de ti, las debilidades de tu humanidad, se desvanecerán.
190. Cuando la gracia del Todopoderoso descienda, cada uno de los hombres entenderán sus errores; ten esto presente y no pierdas tiempo en discusiones.
200. Los credos y las sectas no tienen importancia. Deja que cada uno siga con fe sus propias devociones y prácticas según su propio credo. La Fe es el único requisito para llegar a Dios.
204. Un hombre quería cruzar el río. Un sabio le dio un amuleto y le dijo, “Con esto podrás cruzar”. Aferrando el amuleto en su mano, el hombre comenzó a caminar sobre las aguas. Cuando iba a mitad del camino, su corazón se llenó de curiosidad y abrió el amuleto para ver que había dentro. En él encontró escrito, en un pequeño pedazo de papel, el sagrado nombre de Râma. Al ver esto, el hombre exclamó con desprecio “¿Esto es todo el secreto?” Tan pronto dijo estas palabras, se hundió. Es la fe en el nombre del Señor lo que hace los milagros, por que en la fe esta la vida, en la duda la muerte.
205. P. ¿Como puedo llevar a cabo mis actos de devoción cando tengo que estar siempre preocupado por el pan de cada día? R. Aquel para quien trabajas, satisfacerá tus necesidades. Dios tomó las precauciones necesarias para mantenerte, antes de enviarte a este lugar.
206. Q. ¿Cuando alcanzaré la libertad? R. Cuando tu “Yo-ísmo” (egoísmo) se desvanezca y tu voluntad se una con la Divinidad.