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martes, diciembre 13, 2005

Las enseñanzas de Ramakrishna (1)



A veces la mejor forma de entender lo propio, es verlo desde un lente totalmente distinto. Eso me pasó cuando estando en Inglaterra pude voltear a ver a México y verlo desde otra perspectiva. En ocasiones esta uno tan inmerso en su propio mundo que es difícil ver más allá de los árboles que tenemos en frente. En esas ocasiones, hace bien cambiar la perspectiva y ver por encima de la copa de los árboles.

Eso me pasó al comenzar a leer las enseñanzas de Sri Ramakrisha, me ayudó a entender la tradición católica de una manera distinta.

Aclaro que estoy haciendo trampa, pues obviamente las frases, sentencias y parábolas que siguen no las escribí yo, sino simplemente las traduje (y sólo algunas), pues me parece que valen muchísimo la pena. Pero (como siempre digo) tal vez estoy totalmente equivocado...


Las enseñanzas de Ramakrishna (1)

1. Por la noche, uno puede ver muchas estrellas en el cielo; pero dejamos de verlas cuando sale el sol. ¿Podrías afirmar que no existen las estrellas en el cielo durante el día? Del mismo modo, no niegues la existencia de Dios debido a que no puedes verlo durante el día de tu ignorancia.

4. Muchos son los nombres de Dios, y son infinitas las formas que nos llevan a conocerlo. Sea cual sea la forma y nombre por el que tu decidas llamarlo, precisamente en esa forma y nombre es como tu le verás.

5. Cuatro ciegos fueron a ver a un elefante. Uno tocó la pierna del elefante y dijo “El elefante es como un pilar.” El segundo tocó la trompa y dijo “El elefante es como una rama o un tronco ancho.” El tercero tocó el vientre y dijo “El elefante es como una olla muy grande.” El cuarto tocó la oreja y dijo “El elefante es como un abanico.” Luego comenzaron a discutir entre ellos sobre la forma del elefante. Alguien que pasaba, los escuchó discutir y les preguntó ¿Por qué discuten? Le explicaron su disputa y le pidieron que emitiera una resolución. El hombre respondió “Ninguno de ustedes ha visto al elefante. El elefante no es como un pilar, sus piernas son como pilares. No es como una olla, su vientre es como una olla. No es como un abanico, sus orejas son como un abanico. No es como un tronco ancho, su trompa lo es. El elefante es una combinación de todo esto. Del mismo modo, aquellos que discuten, sólo han visto un aspecto de la Divinidad.

15. El Maestro dijo: “Todo lo que existe es Dios” El discípulo lo entendió al pie de la letra, pero no comprendió su verdadero espíritu. Mientras iba atravesando la calle, se encontró con un elefante. El jinete (mâhut) le gritó “¡hazte a un lado, quítate del camino!” Pero el discípulo pensó “¿Por qué habría de moverme? Yo soy Dios y el elefante también es Dios. ¿Por qué habría Dios tener miedo de sí mismo?” Pensando esto, permaneció en su lugar. Finalmente el elefante lo agarró con su trompa y lo hizo a un lado. Muy lastimado, regresó con el Maestro y le contó su aventura. El Maestro le dijo, “Muy bien, tu eres Dios y el elefante también es Dios, pero Dios mismo, en la forma del jinete te estaba advirtiendo del peligro. ¿Por qué no escuchaste sus advertencias?”

21. Dice Dios, “Yo soy la serpiente que muerde y el encantador que cura la mordida; soy el juez que condena y el verdugo que da los latigazos.”

22. Dios le dice al ladrón que vaya a robar, y al mismo tiempo le advierte al dueño de la casa.

25. Así como no es posible ver desde afuera a los peces que juegan en un estanque cubierto de lirios y plantas, Dios juega en el corazón de los hombres sin ser visto, debido a Maya (el mundo material, la ilusión) que impide lo veamos.

26. Un hombre que estaba sentado bajo el Kalpa-vriksha (el árbol de los deseos) deseó ser un rey, y al momento era rey. Acto seguido deseo tener una hermosa dama a su lado, y la dama apareció de inmediato. Entonces el hombre pensó para sus adentros, “...que pasaría si un tigre apareciera y me comiera...” y ¡zaz! ¡en un instante se encontró en las garras de un tigre! Dios es como el árbol de los deseos: todo aquel que en su presencia piensa que es pobre y desamparado, permanece en tal estado, pero aquel que piensa y creé que el Señor cumple todos sus deseos, recibe todo de Él.

38. Hay dos ocasiones en las que Dios se ríe de los hombres. La primera cuando dos hermanos separan los bienes de la familia y dicen “esto es mío y eso es tuyo”; y la segunda cuando, el doctor le dice a un paciente en su lecho de muerte “yo lo voy a curar”.

40. El sol es muchas veces mayor que la tierra, pero debido a lo lejos que se encuentra, nos parece un pequeño disco. Del mismo modo, el Señor es infinitamente grande, pero debido a lo lejos que estamos de Él, nos es muy muy difícil entender su verdadera grandeza.

79. Mientras escuches a un hombre gritar “Allah Ho!” “¡Allah Ho!” (Oh Dios! Oh Dios!), ten la certeza que no ha encontrado a Dios, pues aquel que lo encuentra, guarda silencio.

80. Mientras la abeja esta fuera de los pétalos de la flor, y no ha probado aún su miel, se mueve de un lado a otro, merodeando la flor y zumbando; pero tan pronto entra en la flor, prueba el néctar silenciosamente. Del mismo modo, mientras un hombre sigue discutiendo sobre doctrinas y dogmas, es que aún no ha probado el néctar de la verdadera fe; cuando lo haya probado no tendrá necesidad de discutir más y estará en silencio.

81. Los niños pequeños juegan con sus juguetes sin preocuparse de nada, pero tan pronto entra su mamá en la habitación, ellos olvidan sus juguetes y corren hacia ella gritando “¡mamá, mamá!” Del mismo modo, tú estas jugando en este mundo, profundamente absorto con los juguetes de la riqueza, los honores y la fama, sin preocuparte de nada. Pero una vez que veas a tu Divina Madre entrar, ya no encontrarás placer en esos juguetes. Dejando todo atrás, correrás hacia ella.

85. Cuando un hombre se encuentra en el campo, observa el pequeño pasto y el majestuoso pino y dice, “¡Que grande es este árbol y que pequeño el pasto!” Pero una vez que asciende a la montaña y desde lo alto mira a ver el campo abajo, el majestuoso pino y el pequeño pasto se mezclan en una masa indefinida de verdor. Del mismo modo, a la vista del hombre mundano, hay diferencias de rango y clase, pero cuando uno adquiere la vista divina, uno no ve diferencia entre grande y pequeño.

viernes, diciembre 09, 2005

In Memoriam

Alguien me habló todos los días de mi vida al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive!
Jaime Sabines
El distinguido visitante llegó a la casa del Maestro, quien lo había invitado a cenar esa noche. Al entrar le llamó la atención ver que el lugar estaba prácticamente vacío, excepto por un humilde catre, una mesa y un par de sillas. El visitante preguntó: “Maestro, ¿donde están todas sus pertenencias?”,
“¿Donde están las suyas?” Respondió el Maestro. “¡Pero yo estoy aquí de paso!” exclamó el visitante; “Yo también.” fue toda la respuesta del Maestro.

Anthony de Mello


En leguaje común, hoy (4 de diciembre de 2005) falleció mi padrino Mario Carballido. Como yo veo las cosas, hoy simplemente decidió dejar su cuerpo físico, pero él sigue aquí.

Cuando Ramana Maharshi (uno de los hombres más santos y milagrosos de India) estaba a punto de morir, sus discípulos le imploraban “Maestro, por favor no nos dejes” y el santo, con mucha compasión les decía “no sean tontitos ¿a donde me podría ir? Mi lugar es aquí, a su lado...” Sin querer entrar en polémicas, de algo estoy seguro; no somos nuestro cuerpo, somos mucho más. El cuerpo es materia y como tal se acaba, pero nuestra esencia, lo que realmente nos define, no esta limitado al cuerpo. Si nuestras relaciones no se limitan al cuerpo ¿como podría el fin del cuerpo acabar con ellas? la muerte simplemente no puede romper el lazo que nos une. Vivimos en el corazón y en la mente de quienes nos recuerdan. Los lazos del amor no tienen cuerpo, ni tiempo, ni espacio. Vivimos unidos en Dios, que es la fuerza que nos da vida. Dios es sólo otro nombre para el amor que nos mueve.

¿Que es la muerte? Sólo un cambio de lugar, una renovación. Todo en la naturaleza se renueva. Al invierno sigue la primavera, toda semilla “muere” para dar lugar a la planta, la “muerte” de la oruga es el inicio de la mariposa. Cada vez que un recién nacido respira aire, “muere” el ser nonato que vivía en la placenta. La luz del sol se apaga sólo para mostrarnos las estrellas. Todo es renacer, a la vida sigue la muerte y a la muerte la vida. Todo depende de la perspectiva desde donde vemos las cosas. Desde la perspectiva de la oruga, el nonato o la semilla, la muerte es una terrible tragedia. Pero si elevamos un poco la mirada, podemos ver la espiga, el niño, la mariposa. A nivel tablero, el peón en el ajedrez, sólo percibe su muerte, pero el jugador, desde otra perspectiva, sabe que nadie ha muerto, y al final de la partida, todas las fichas vuelven a la misma caja. La muerte es una tragedia sólo si se mira desde abajo.

Alguna vez leí que en la antigua Grecia, cuando alguien fallecía, no preguntaban sobre lo que había hecho, sus logros, su historia. Sólo hacían una pregunta: ¿Tenía fuego? Es decir, ¿había pasión en su vida? ¿Vivió feliz? ¿Disfrutó el tiempo que pasó aquí? Cuando pienso en mi padrino, sólo puedo responder que sí. Siempre lo recuerdo sonriendo, bromeando. Un hombre con mucho que contar, un hombre luchador, que supo de momentos duros y también de mucha alegría. Un esposo y un padre de familia feliz. Un hombre con una vida completa. Era sólo cuestión de hablar con él unos momentos, de escucharlo para saber que amaba la vida, que fue feliz. Sin duda mi padrino tenía fuego.

Pero eso no nos consuela por ahora. Es momento de llorarlo, de recordar todos los buenos momentos, de extrañarlo. Los que seguimos en el tablero sin duda lo vamos a recordar mucho, y al hacerlo, él estará a nuestro lado, hasta que llegue nuestro momento de ir hacia la luz, nuestro momento de continuar el viaje. Seguro que cuando así sea, me va a saludar “quiubo Checolín”.

Hasta pronto padrino.
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No te detengas ante mi tumba a llorar,
No estoy ahí.
No estoy dormido.
Yo soy el viento que sopla.
Soy la luz del sol.
Soy la risa en cada niño,
Y el brillo en sus ojos...

Cada que despiertes,
Apurada en la mañana,
Yo estoy ahí, contigo;
Cada vez que me recuerdes,
Cada vez que quieras hablar conmigo,
Habla, yo te escucharé,
Yo estoy aquí, siempre a tu lado...

Estoy en las mil estrellas,
Que brillan cada noche.
Así que no te detengas ante mi tumba a llorar,
Yo no estoy ahí.
Yo estoy contigo.
En tu corazón, donde jamás me iré.

Mary Elizabeth Frye

Avidyanath© 2005

Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...

sábado, noviembre 19, 2005

¿Cual es la Prisa?

“Despertar,” dijo el Maestro, “significa saber exactamente donde se encuentra uno en todo momento ¡labor nada fácil!” Para ilustrarlo, contó la historia de un hombre muy popular que siempre era invitado a un gran número de eventos. Una vez, en una fiesta, le preguntaron a cuantos compromisos asistiría sólo esa noche.
“A seis” respondió, sin dejar de ver su pequeño cuaderno.
“¿Que hace? Revisando a donde irá después de aquí?” Le preguntaron.
“No,” respondió es siempre activo caballero. “Tratando de averiguar donde estoy ahora”
Anthony de Mello

Lo primero que le piden a uno, cuando empieza a meditar, es observar su respiración. Concentrarse exclusivamente en la inhalación, la exhalación y el intervalo de transición entre una y otra. ¡Así de “sencillo”!

La realidad es que no tiene nada de sencillo. En cuestión de segundos, la mente nos lleva planear, recordar, preocuparnos, tararear una canción, imaginar algo, cuestionarnos si lo estamos haciendo bien, etc. (inténtenlo). Entonces la instrucción es simplemente tomar nota de tales pensamientos y “como el reflejo de las nubes en un lago” dejarlos pasar, sin, juzgar, sin forzar nada; simplemente volver a la respiración, hasta que, otra vez, un pensamiento nos vuelva a distraer. Así, una, otra, otra, otra y otra vez. Uno puede aprender muchísimo sobre nuestros propios patrones de pensamiento con sólo este ejercicio.

En mi caso, mi principal patrón (curiosa palabra) de pensamiento es planear el futuro. Me cuesta muchísimo trabajo concentrarme plenamente en el presente. Al estar escribiendo esto, casi simultáneamente, esta pensando en la cena, otra en un mail que tengo que mandar, en mi familia en México, en mi departamento, en que necesito comprar una cama... el desfile de “nubes” nunca termina. Siempre estoy tratando de ir un paso adelante, anticipando lo que sigue. Irónicamente, en nuestra sociedad, la habilidad de ser “multi-task” es altamente valorada, no es de sorprender que haya aprendido a pensar de esa manera.

Este “patrón” me domina casi completamente (al grado que no puedo dejar de planear). Lo grave es que casi nunca estoy donde se supone que estoy, sino en el siguiente lugar, el siguiente evento, en dos años, cuando termine esto, cuando logre aquello...

Hace años alguien me dio un consejo “que tu cabeza siempre esté donde esta tu cuerpo” sólo ahora voy entendiendo la profundidad de esta idea. Si mi mente esta en otro lado, no estoy ni aquí ni allá. Mi mente, en un afán de tener todo bajo control, me roba el momento presente (único momento que realmente existe, pues tanto pasado como futuro son sólo pensamientos, sólo existe en la mente). ¿Como disfrutar el presente si no se está en él? ¿Que tanto de mi vida realmente he vivido? ¿Que tanto puedo recordar? (si no estuve ahí, seguro que no me voy a acordar bien).

La mente necesita del tiempo (por eso el infinito es un concepto imposible de comprender). Sólo puede procesar lo que ha ocurrido o proyectar lo que va a ocurrir. No puede existir en el ahora. Por eso a veces nos parece que el presente no existe, pues la mente lo procesa en milésimas de segundo y lo convierte en pasado. Pero es un espejismo, es pasado no existe. Un discípulo no podía entender esto, y el maestro le dijo: “da un paso, y otro más. Ahora mira hacia atrás ¿donde esta el primer paso que diste? ¿Donde esta el siguiente paso?”

Vivir en el ahora significa “despertar” del sueño de la mente; sin embargo, no significa renunciar a la mente, sino no permitirle mandar. Alguien dijo que la mente es un excelente sirviente y un pésimo patrón.

¿Donde me deja esto? ¿Como desaprender estos procesos mentales? La verdad no lo sé, sólo me queda seguir respirando y observando...

Avidyanath
© 2005

Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...

lunes, noviembre 07, 2005

Et Deus, et Diabolus


... entonces, Dios preguntó a Adán “¿has comido del árbol del que te prohibí comer?” y él el paso el paquete a Eva y dijo “la mujer que me diste ella me tentó y comí”. Entonces volteó a ver a Eva y le preguntó “¿que tienes que decir?” y ella dijo “fue culpa de la serpiente” y Dios volteó a ver a la serpiente... y la serpiente no dijo nada, por que sabía demasiado y no quiso echarle a perder el juego a Dios...
Alan Watts.


A Facundo Cabral le gusta decir, “el diablo es un pseudónimo que usa dios cuando quiere crear algo de dudosa reputación a lo que no quiere asociar su nombre” ¿Que acaso no es el diablo también hijo de dios?

Tuve un fin de semana interesante. El sábado, fui a una “puja” (adoración de flores) dedicada a la diosa hindú Kali. Una adoración a Kali es lo más cercano que un cristiano puede estar a una adoración satánica. Me explico:

Kali es la divina madre, en su manifestación destructora y creadora. A Kali[1] se le representa con la lengua de fuera, la boca ensangrentada, cuatro brazos, sosteniendo en uno, una espada ensangrentada y en otra una cabeza recientemente cercenada. Su piel es negra, y lleva una falda hecha de brazos y cabezas (curiosamente similar a la Coatlicue azteca). Confieso que al iniciar el rito, frente a frente con esta imagen, (que en sí no tiene nada de satánico, son cantos, ofrendas florales y meditaciones), no pude evitar recordar las visiones del Apocalipsis de San Juan y su descripción de los adoradores de “la bestia”.

Pero Kali no es Leviatán. Su aterradora imagen busca destruir la ilusión que representa el mundo material, nuestro limitado intelecto atrapado en el espacio y el tiempo. Kali nos invita (casi nos empuja) a ver más allá incluso de ella, de todas las imágenes. Su imagen misma es una “broma”. Si nos dejamos asustar por ella, una vez más hemos caído en el mundo de las ilusiones.

Luego, el domingo por la tarde, asistí a una película argentina llamada “un Buda”. Mucho mejor de lo que esperaba. Se trata de dos hermanos, uno obsesionado con la idea de realizar a dios a través de la meditación, y el otro –un maestro de filosofía y ateo- incapaz de entender los motivos de su hermano, incluso temiendo por su salud mental.

Finalmente, por azares del destino, acabé (de gorra) en una cena organizada por una iglesia cristiana, donde un pintor explicaba como los evangelios y Luther King Jr. habían influenciado su obra. Especialmente citaba dos pasajes del nuevo testamento: “Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no es digno de mí.[2]” y “Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.[3]” A este amigo, estos versículos le servían de inspiración para recordar lo difícil que era seguir el camino de Jesús. Me alegro por él, pero a mí (y tal vez sólo a mi) sólo me sirvieron para hacerme sentir mal.

¡Que contraste de visiones! Por un lado, en la puja de la “diabólica” Kali nos decían que nuestra madre (como toda buena madre) nos conoce y nos acepta tal cual somos. Por el otro el maestro Zen nos invitaba a abrazar nuestras contradicciones, nuestro bien y mal (que no son dos sino uno), de descubrir nuestra “naturaleza de Buda”. Mientras que este bien intencionado cristiano me recordaba que ser cristiano no era fácil, que soy imperfecto (por que –ustedes me disculparán- no odio a mi madre, padre, mujer, hija, etc.).

Si se me permite una opinión (que más bien es una convicción, pero no es el lugar de defenderla) me atrevo a creer que las enseñanzas de Kali, Buda y Jesús no son contradictorias, pero me parece que las del último, han sido víctimas de mala traducción o al menos (y tal vez sobre todo) del gravísimo error de una interpretación literal.

¿Que tal si en lugar de “no es digno” o “no es apto” leemos “no esta listo”? Me parece que ello sería más moderado y tal vez más acorde a la “buena nueva” del amor incondicional de Dios, que nos viene a transmitir Jesús. Sin duda se requiere morir (no literalmente) al mundo. Renunciar al mundo de las apariencias, el mundo de ilusión en que vivimos (Kali nos podría ayudar con esto); pues mientras sigamos apegados a él, efectivamente aún no estamos listos para ser sus discípulos. Nos será imposible descubrir nuestra propia naturaleza, descubrir que somos de la misma naturaleza de dios, recordar (como nos invita nuestro maestro Zen) nuestra esencia divina.

Con todo, el momento más importante del día, fue cuando ya noche, conocí a Gabriel (valga la ironía) un inmigrante ilegal que vive en la calle, a quien le regalé una sudadera y una cobijita. Más allá de imágenes, etiquetas o doctrinas, el mensaje sigue siendo el mismo. A dios se le encuentra no (sólo) en el templo, sino (especialmente) en cada persona que encontramos.

Avidyanath©
2005


Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...

[1] http://www.guruji.it/galleria/ritrattihindu/kali.jpg
[2] Lc 14:26 y Mt 10:37 El expositor mezcló las dos versiones de la misma idea.
[3] Lc 9:62

sábado, octubre 08, 2005

Viviendo con el enemigo

Estimados amigos,

Hace un par de días, fui a una conferencia de un neurólogo, Joseph Chilton Pearce, donde habló de la importancia de ofrecer a la mujer embarazada y al niño un entorno seguro, de amor, que les ayude a desarrollar el neocoretx, la parte más sofisticada de nuestro cerebro, que tiene que ver con los procesos de amor, sentimientos altruistas, etc. y de como el ambiente contrario fomenta el desarrollo del proto-cerebro (el reptiliano) que hace a los niños más agresivos.

Explicaba como el cerebro y el corazón están neurológicamente conectados y como generan campos electromagnéticos (incluso habló del por qué la televisión puede tener efectos negativos en el desarrollo cerebral del niño, en la creación de sinapsis, pues desequilibra los campos electromagnéticos). También nos comentó de la importancia de lograr armonía en nuestro propio campo electromagnético (nuestro pensar, sentir y querer) por que nosotros mismos emanamos energía y toda esta afecta a los demás. Una frase que me impactó: “Afectamos a cada niño que pasa a nuestro lado por la calle. Los niños no se convertirán en lo que nosotros queremos que se conviertan, se convertirán en lo que nosotros somos

Abajo parte de una entrevista suya en Internet, me pareció tan interesante que la traduje (rapidito, así que mis disculpas si algunos términos no son claros o técnicamente correctos).

Entrevistador: ...hace poco dijo que la televisión es el archienemigo de la imaginación. ¿Que es lo que la televisión le esta haciendo a nuestros niños?

Joseph Chilton Pearce: La TV literalmente interrumpe el crecimiento neuronal en el cerebro de los niños. Cuando niños pequeños ven demasiada TV, esta suprime la capacidad cerebral de crear imágenes mentales de cosas o personas o de eventos que no llegan a través de los sentidos sino del medio ambiente, es decir, lo que regularmente llamamos “imaginación”. En el pasado los investigadores pensaban que el único posible efecto negativo de la TV era el derivado del contenido de los programas. Actualmente existe suficiente evidencia de que la tecnología de los aparatos es por sí misma dañina. En otras palabras, el simple acto de ver TV tiene profundos efectos negativos en la fisiología de los seres humanos.

Ent: ¿Cómo?

JCP: Es una larga historia, que se origina en los 60s, cuando se descubrió que las mentes de los niños se tornaban catatónicas frente las “pantalla chica”. Esto tiene que ver con la forma en que el cerebro reacciona ante la luz radiante, que es la luz que emanan televisiones y monitores de computadora, y la luz reflejada, que es la que nos brinda el resto de las experiencias visuales. Esto es muy complejo como para explicarlo en este momento, así que déjame sólo decirte que el cerebro tiende a bloquearse frente a fuentes de luz radiante. Todos hemos visto como los niños parecen como hipnotizados luego de ver televisión por un periodo largo de tiempo.

Lo que más me preocupa, tiene que ver con la forma en que la industria de la TV respondió a este efecto, introduciendo lo que se conoce como el “efectos de alerta” ("startle effects") en los programas infantiles. Un efecto de alerta, es aquel que es percibido por el cerebro como una emergencia, y manda la señal de estar alerta y poner especial atención a la fuente de donde este se origina (Nota del Traductor: Un claro ejemplo en otro contexto, es cuando escuchamos un ruido en la noche y nuestro cerebro enfoca toda nuestra atención para tratar de descubrir la naturaleza y origen del ruido).

La TV logra este efecto con cambios bruscos y dramáticos de intensidad de la luz o el sonido y el cambio rápido del ángulo de la cámara. Sin embargo, gradualmente el cerebro comienza a habituarse a esta situación, al darse cuenta que son falsas alarmas y se ajusta a esta situación. Como resultado, aproximadamente cada 10 años, la TV ha tenido también que “ajustarse” elevando cada vez más la magnitud de los efectos de alerta, que se traduce en una explosión periódica en el aumento de las imágenes violentas en las caricaturas, teniendo como resultado actualmente un promedio de 16 elementos de violencia por cada media hora de programación.

Cabe destacar que la naturaleza de los programas es irrelevante. Si bien nuestro cerebro superior ó neocortex sabe que las imágenes en la TV no son reales, el cerebro inferior o reptiliano no lo sabe (Nota del Traductor: éste cerebro es nuestro cerebro primitivo, que compartimos con otras formas de vida menos evolucionadas –siendo las primeras los reptiles- mientras que el Neocortex es la parte más evolucionada, característica sólo de los humanos). Esto significa que cando un niño ve violencia en la TV, el cerebro reptiliano manda una serie de mensajes de alarma al cerebro emocional, que a su vez las transmite al corazón. En el momento en que el corazón recibe cualquier señal de emergencia o peligro, detiene su actividad harmónica normal, cambiando a un estado incoherente de emergencia, detonando la secreción de la más potente hormona en el cuerpo humano, el cortisol. El Cortisol instantáneamente pone en alerta al cerebro y le hace producir trillones de conexiones neurales a fin de estar listo para enfrentar la emergencia.

Luego, cuando el cerebro recibe el mensaje de que no hay moros en la costa, se secreta otra hormona para disolver las conexiones neuronales que no fueron utilizadas para responder rápidamente a la presunta amenaza. El problema con la programación actual para niños, es que esto ocurre constantemente y sin descanso. El cerebro de un niño americano promedio, que ha visto entre 5000 y 6000 horas de televisión antes de cumplir 5 o 6 años se encuentra en un alto estado de confusión. La sobre estimulación masiva de la TV esta obligando al cerebro a des-adaptarse de una manera que antes se hubiese considerado imposible. Literalmente esta afectando todos los niveles de desarrollo neuronal.

Ent: ¿Nos podría dar algún ejemplo específico?

JCP: Voy a darle un par. El Instituto Alemán de Psicología ha llevado a cabo un estudio de 20 años, estudiando a 4000 niños por año, niños que han visto un promedio de 5000 a 6000 horas de televisión para los 6 años. Los investigadores descubrieron que hace 20 años, los niños podrían distinguir entre 360 diferentes grados de un mismo color, digamos rojo o azul. Actualmente el número ha bajado a 130. Esto es casi una perdida de dos terceras partes de la capacidad de distinguir grados de un color. Esto es estrictamente una perdida neuro-cognitiva. El cambio más serio que han descubierto, es una baja en la habilidad del cerebro de correlacionar la totalidad de la información del su cinestético/sensorial. Es decir, cada vez más, los sistemas sensoriales de los nov están actuando como componentes aislados en el cerebro y cada vez menos como un todo coordinado.

Cuando pusieron a los pequeños en un entorno que no tuviera estímulos de alta densidad, como los que vienen de la TV, sintieron ansiedad, aburrimiento y tendencia a la violencia. Los inquietantes resultados finales del estudio alemán es que, en el periodo de 20 años, los nov han tenido una reducción del 20% de su capacidad de percibir su entorno. Esto concuerda claramente con los estudios en los 80s de Marcia Mikulak, donde detectó una reducción del 20 al 28.5% en la habilidad de percibir señales sensoriales de su medio ambiente, en comparación con nov de sociedades no expuestas a la tecnología. En otras palabras, los estudios en Alemania corroboraron lo que ya se sabía respecto de la perdida de la sensibilidad en los menores, cuando son expuestos a los estímulos inapropiados de la televisión, la música rock y las computadoras.

...

Ent. Pero hay tantas profesiones hoy en día que involucran el uso de computadoras. ¿Como enseñarle a los jóvenes a utilizar computadoras sin depender demasiado de ellas?

JCP: ... la conclusión fue que todo tiene que ver con la edad apropiada. Un profesor el MIT discutió apasionadamente sobre la necesidad de alentar en los niños primero el desarrollo de la capacidad de pensar y luego darles computadoras. Sólo entonces, el cielo es el límite. Pero si les das computadoras antes que los niños hayan desarrollado las capacidades de pensamiento, tienes una receta para el desastre. Esto es por que, como lo expuso
Piaget , los primeros 12 años de vida son dedicados a poner en su sitio las estructuras del conocimiento que permiten a los jóvenes entender información abstracta, metafórica y simbólica. La capacidad de pensamiento abstracto, se desarrolla como resultado de los procesos concretos de la naturaleza establecidos luego de millones de años. El peligro aquí es que las computadoras, que funcionan con la misma tecnología de tubos de rayos catódicos que la TV, interrumpa ese desarrollo.

Esta para pensar ¿no?

Avidyanath
© 2005

Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...

sábado, octubre 01, 2005

El “juego” de la vida

El clásico del fútbol y final de temporada, chivas-águilas; Jesús en persona bajó a ver el juego. Las chivas anotan y Jesús salta de su butaca y celebra el gol (más de un “chiva” se enorgullece de ver que Jesús le va a su equipo). Momentos después, las águilas anotan y Jesús salta de su butaca y celebra el gol Entonces un aficionado se le acerca y le pregunta, “¿pues a que equipo le va?” a lo que Jesús responde,
“yo sólo vine a disfrutar del juego.”
Anthony de Mello


Dos eventos de esta semana se relacionaron de manera un tanto sorpresiva para mí.

Ayer asistí a una charla del Rabino Michael Lerner. Su tesis básicamente se reducía a explicar que el origen de la crisis espiritual mundial se debe a la divergencia entre los valores que se enseñan en la iglesia (mezquita, sinagoga, comuna, etc.) y la realidad social. Vivimos en un mundo donde los valores “reales” es decir, los que realmente llevamos a la práctica en el trabajo, donde pasamos más del 80% de nuestras horas de vigilia, son la ley del más fuerte, del ser el número uno y de estimar el valor (utilidad o amenaza) que cada persona me representa. Mientras no llevemos nuestra espiritualidad al lugar de trabajo (me refiero a los valores, NO a rezar el rosario en la oficina) la situación no va a cambiar.

No podría estar más de acuerdo con él. Si alguien me preguntara ¿cual es el objetivo de la vida? Sin parpadear le respondería que es aprender, experimentar, divertirnos. La vida –le diría– es un juego que no hay que tomarse demasiado en serio, por que nadie sale vivo de aquí.

El segundo evento fue un ejercicio que hicimos en clase hoy. Se nos pidió pararnos frente a frente de algún compañero, cada uno sosteniendo con las dos manos la misma hoja de papel. Luego nos pidieron imaginar que esa hoja era “lo” más importante de nuestra vida, algo sin lo cual no podríamos vivir, y por ende, se lo queríamos quitar a la otra persona. La pura idea de que “lo” más importante en mi vida estaba frente a mí y en juego, me lanzó un escalofrío por toda la espalda. Empezó la dinámica y, aprovechando un descuido de mi pareja, ¡zaz! Le arrebaté la hoja. Todo el resto del tiempo, fue ella tratando de recuperarla y yo, literalmente, corriendo por todo el salón para que no me la “ganara”. Confieso que hubo momentos (el ejercicio duró 5 minutos) en que llegué a sentir un poco de pena por ella e incluso consideré (por algo así como un nanosegundo) prestarle la hoja por un rato. Pero cada que pensaba eso, una voz de lo más profundo me decía “¡NO! se trata de lo más valioso para ti, y no lo vas a poner en juego. Sorry, si ella no se puso viva y perdió, es SU problema, en esta vida al que se agacha lo ensillan...”. Podríamos decir que “gané” el ejercicio pues conservé la hoja hasta el final.

En el grupo hubo de todo, desde los que jamás soltaron la hoja, los que buscaron chantajear a la contraparte, los que llegaron a un acuerdo para sostenerla juntos, los que la rompieron, los que la perdieron y rápidamente renunciaron a recuperarla, etc. ¿Tu que hubieras hecho?

¿Y mi filosofía? ¿Y mi acuerdo categórico con Lerner? ¿Será que estoy dispuesto a vivirla en tanto no este en juego aquello que realmente valoro? Será que muy en el fondo pienso –como el ranchero- “¡que se haga la voluntad de dios! ... en las vacas de mi compadre...” Creo que es peor aún. La verdad es que ni siquiera pensé nada. Tampoco me preocupó como se sentía ella. Cuando lo más importante para mí estaba en juego, la conducta brotó de lo más profundo de mí. De un instinto básico de supervivencia (bastante darwiniano). Por suerte (aunque hay que recordar que no fue una coincidencia) desde el principio “aseguré” mi posición y desde ahí fue incluso divertido ver a mi compañera luchar. ¿Que hubiera pasado si ella hubiera tenido la hoja en su poder? Algo es seguro, el riesgo de perderla me hubiera causado una ansiedad terrible y hubiera hecho LO QUE HUBIERA SIDO NECESARIO para recuperarla. Quizá hubiera tratado de razonar, o aprovechado mi estatura y fuerza y arrebatársela. La verdad, no sé.

¿Es esta mi la conducta que regularmente adopto en la vida? ¿Al menos cuando tengo mucho que perder? Probablemente sí.

Cuando me puse a considerar todo esto, sobra decir que me di cuenta lo pírrico de mi victoria. Pero insisto, en ese momento, todas las voces se callaron. Era ella o yo y no había discusión. ¿Dónde aprendí esto? No lo sé, lo que sí sé es que muchas, muchísimas veces la vida me lo ha confirmado (escuela, profesión, etc.). También sé que mientras no cambiemos ese paradigma (que es el valor que realmente vivimos el 80% de nuestra vida) que –al menos en mí– se encuentra arraigado en lo más profundo, difícilmente podremos realmente vivir nuestros valores espirituales.

Cierto, sé que suena casi imposible. Alguno podría decir que casi contra-natura (pero ojo, tal argumento nos llevaría a pensar que todo y cualquier acto de caridad, de amor desinteresado es también contra natura). Acúsome optimista, creo que no es así. Pero reconozco que todo cambio de paradigma (sobre todo de uno tan primordial) presupone mucha resistencia.

¿Por donde comenzar? Bueno, primero preguntándonos ¿cual es nuestra propia visión del mundo? Si es la del más fuerte ¿me funciona? O lo que es lo mismo ¿me hace feliz? Y siguiendo el consejo de Lerner, rompamos esa inercia haciendo “actos espontáneos de amor y generosidad”

Avidyanath
© 2005
Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...

domingo, septiembre 25, 2005

¿Quien dirige la orquesta?


El hombre no debe buscar eliminar sus complejos, sino llegar a un acuerdo con ellos, pues son los que legítimamente dirigen su conducta en el mundo.
Sigmund Freud


¿Alguna vez has hecho algo sin saber exactamente por que? ¿Se te ha “salido” decir una cosa cuando quieres decir otra? ¿Repites la misma conducta o sales con el mismo tipo de gente, cometes los mismos errores o tienes sueños repetidos? Según Freud, nada es coincidencia, lo sepamos o no, nuestro inconsciente esta trabajando y a su modo, dirigiendo nuestras acciones. El Ego (es decir, la parte de nosotros mismos que consideramos “es” nosotros) no manda en su propia casa.
¿Como que “la” parte de nosotros mismos? Podríamos preguntarnos ¿pues cuantas partes hay? ¿ahora me van a salir con que yo no soy yo? Vaya que esa es una pregunta difícil, ¿quien eres tu? (Pero eso lo discutiremos en otra ocasión) por el momento algunos ejemplos nos sirven para “demostrar” que “yo” no manejo todas las canicas. ¿Quien controla tu sistema digestivo, el palpitar de tu corazón, los procesos endocrinos y metabólicos de tu cuerpo? Ciertamente tu, pero no el “tu” que regularmente piensas. ¿Quien convierte la luz en imágenes y colores, las ondas sonoras en sonido, hace crecer tu cabello? ¿Quién es el que levanta tu brazo cuando piensas en levantarlo? ¿Tu? Cierto, pero ¿cómo lo haces? Mueve tu mano, ábrela y ciérrala ¿sabes como ocurre? ¿Cómo logras que el pensamiento se convierta en obra?
Más preguntas: ¿cuantas personas viven en ti, además de ti? ¿Alguna vez de has visto actuando como tu mamá o sonando “igualito a tu papá? ¿Has sentido miedo, ansiedad, coraje sin saber por qué? ¿De donde provienen tus convicciones más profundas? ¿Son tuyas? ¿Tú las elegiste? ¿o te las impusieron hace mucho tiempo, tanto que ya no lo recuerdas ni te lo cuestionas? ¿A veces tienes ideas que llegan que quien sabe donde? ¿Le sigo?
El tema es tan complejo como fascinante. ¿Cómo tomamos decisiones? ¿Por que elegimos un tipo de pareja (igual a mi papá o exactamente opuesto a mi mamá, gatos callejeros, hombres infieles, mujeres que no nos convienen...)? ¿Por que nos simpatiza cierto tipo de personas mientras que no toleramos otras (muchas veces incluso antes de hablar con ellos)? ¿Hasta que punto somos el producto de nuestra educación, nuestros padres, nuestra iglesia, nuestra pareja, nuestra sociedad y hasta que punto somos nosotros los que tomamos las decisiones? ¿Hasta donde somos resultados de eventos en nuestra historia personal que incluso ya no recordamos? ¿Que tanto de tu historia personal recuerdas? ¿Las ultimas 5 navidades, aniversarios, cumpleaños?
¡Mucho cuidado! Nadie esta sugiriendo que no somos libres sino determinados por las fuerzas antes dichas. Por lo contrario, somos totalmente libres y elegimos libremente cada momento, lo que pasa es que muchas, muchísimas veces no sabemos cuales son los verdaderos motivos que nos llevan a tomar una decisión. Cada ve que elegimos o postergamos hacerlo, cada vez que enfrentamos algo o lo evitamos, lo hacemos por algún motivo específico. Todo (lo que hacemos) tiene razón de ser, nada es aleatorio, la clave esta en saber cuales son nuestros verdaderos y profundos motivos.
Aunque, claro esta, habremos quienes prefiramos no saberlo, a veces, consciente o inconscientemente, nos aferramos a nuestras cadenas...
Termino juntando tres ideas que me parece se complementan. Los neuróticos[1] se quejan de los síntomas de su enfermedad, pero les sacan mucho provecho y, cuando ven la posibilidad de curarse, los defienden como defendería una leona a sus cachorros[2]. Es difícil liberarse de las cadenas que veneramos[3] (peor aún que desconocemos o que nos son útiles y no sabemos para que). Las cadenas de los hábitos son demasiado livianas para sentirlas, hasta que se tornan demasiado pesadas para romperlas[4].


Avidyanath
© 2005


Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...

[1] Neurosis es cualquier desorden mental o emocional. En mayor o menor grado, todos somos neuróticos. Típicas neurosis son ansiedad, irritación, fobias, depresión, etc.
[2] Freud (1856-1936)
[3] Voltaire (1694/1778)
[4] Samuel Johnson (1696–1772)

domingo, septiembre 11, 2005

El Señor de las Moscas


... quiero decir, tal vez sí hay una Bestia... tal vez somos sólo nosotros.
Simón

Es cómodo pensar que la Bestia es algo que puedes cazar y matar, ¿no?... Tu lo sabías, ¿o no? ¿Soy parte de ti?... Cerca, cerca, ¡cerca!
El Señor de las Moscas


Acabo de terminar de leer “El Señor de las Moscas” de William Golding
[1]. Lo menos que puedo decir es que me dejo impresionado. ¿Donde esta el final feliz? ¿Donde aquello de que al final los buenos siempre ganan? No voy a tratar de resumir el libro, ni siquiera analizarlo, pero me dejó pensando.

¿El ser humano es bueno o malo por naturaleza? Estoy consciente de los argumentos en uno y otro sentido, pero al final, cuando busco mi propia respuesta, en el fondo siempre he creído (o querido creer) que el hombre es bueno por naturaleza. Golding piensa de otro modo, y al ver el estado de nuestro mundo, el sufrimiento, el hambre, la violencia -llámese secuestro, violación, terrorismo, violencia intrafamiliar, etc.- es muy, muy difícil no creerlo.

Algo que me llamó la atención, es que el nombre de la novela, es una traducción del hebreo Baálzevuv (Belzebub en griego). En otras palabras, el Señor de las Moscas (SdM) es un símbolo del mal[2]. Sabiendo esto, fácilmente se podría concluir que se trata de una historia satánica. El diablo, siempre al acecho, que se manipula el corazón de los inocentes niños. Sin duda, de las palabras del SdM nos podrían llevar a esa conclusión[3] “Esto es ridículo. Tú sabes perfectamente que sólo me vas a encontrar a mí allá abajo[4] –así que ¡no trates de escapar!... ¡Nos vamos a divertir en esta isla! Así que no trates de interferir mi pequeño niño confundido, o ya verás-”
¡Que miedo! Sería fácil pensar que no es que el hombre sea malo, sino que Belcebú o como quieran llamarlo es el verdadero culpable. No somos nosotros, es él quien nos engaña, nos seduce y nos hace cometer cosas que no quisiéramos hacer. ¿Pero quien es realmente Belcebú? ¿Donde radica realmente el mal?

La respuesta de Golding es clara. El mal radica en el corazón del hombre, que en ausencia de autoridad, de reglas, invariablemente se abandona a sus más bajos instintos. De nueva cuenta, la realidad del mundo hace difícil negar esta afirmación.

Pero Jesús creía en el hombre, y Buda, y Gandhi, y Luther King, y la Madre Teresa, y tantos otros que han demostrado que así como somos capaces de las más atroces barbaridades, somos también capaces de los más grandes actos de bondad.

Freud (y Golding utiliza la misma tríada) transporta la lucha ente el bien y el mal a nuestro interior. No son fuerzas externas (el angelito y el diablito sentados en nuestros hombros), el campo de batalla es nuestro interior. Nuestros impulsos y nuestras normas; y nosotros (nuestro Ego o el auriga) buscando el control. El SdM no está afuera, “tal vez somos nosotros”.

A lo mejor (y esta idea no es mía) el hombre no es ni bueno ni malo, sino simplemente ignorante[5]. Ignorantes (o tal vez ciegos) a nuestra verdadera naturaleza. Algo más allá de nuestra mera humanidad. Es innegable que nuestra ignorancia, combinada con el miedo (que casi siempre surge de la primera) es una de las principales razones del mal.

¿No fue ignorancia, combinada con el miedo –al igual que en todas las guerras– lo que llevó a los alemanes a tratar de aniquilar a los judíos? ¿No es la ignorancia –y miedo– el combustible del racismo y las guerras santas? ¿No es ignorancia lo que lleva a un ser humano a matar o violar a otro? ¿No es esa misma ignorancia la que nos lleva a desconfiar y temer al prójimo?

Me es difícil pensar en un de pura y absoluta maldad, casi siempre se puede rastrear su origen a la ignorancia. Alguien dijo “Padre, perdónalos, por que no saben lo que hacen” tal vez no sólo en esa ocasión, casi nunca sabemos lo que hacemos.

¿Ignorancia de que? ¿Ceguera a que? Del hecho que todos somos iguales. Que todos compartimos la misma esencia, los mismos miedos, vivimos en la misma confusión. Estoy seguro que si nos detuviéramos a ver al prójimo (es decir al próximo) no como enemigo, sino como compañero en el viaje de la vida, las cosas serían diferentes. No puedo imaginarme a un hombre matando o violando a otro(a) si se detuviera a pensar y reconocer que ese otro(a), como él, tiene familia, hijos. Que, al igual que el agresor, ama y que es amado. Que no es el enemigo a vencer, contra quien competir, a quien ganar. Me cuesta pensar que alguien que profesa cualquier religión, pudiera matar al de otra fe, si se detiene a pensar que ambos le rezan al mismo dios, que –le llame como le llame– los creó a ambos del amor.

Pero ciertamente, no hay peor ciego que el que no quiere ver.[6]

No crean que no me doy cuenta de lo terriblemente idealista que esto suena (y eso es lo más terrible). ¿Pero de donde viene el miedo al próximo? Creo (y esto habrá que desarrollarlo más) que en parte de como nos enseñan a distinguir entre “nosotros” (mi familia, mi equipo, mi escuela, mi religión...) y “ellos” (todos los que no están incluidos en nuestro “lo que sea”). Mientras no podamos reconocer que nosotros somos iguales a ellos, que nos une la misma humanidad, más allá de colores, credos, condición social, país, sexo, etc.

Ni más leyes, ni más armas, ni más policías, ni más guerras van a acabar con la maldad en el mundo. Mientras no seamos capaces de ver en los ojos de cada persona, del prójimo, los ojos de dios viéndonos a nosotros mismos (y viceversa) las cosas seguirán como están; y el Señor de las Moscas, seguirá regodeándose con nosotros.

Avidyanath
© 2005


Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...

[1] Si, ya se que no es un libro “nuevo” pero yo nunca lo había leído!!
[2] http://www.bbc.co.uk/schools/gcsebitesize/img/ellordtheme03.gif
[3] El que el SdM hable en tercera persona lo hace aún más tenebroso.
[4] En este contexto “abajo” se refiere a la sociedad.
[5] Por ignorantes no quiero decir analfabetas o carentes de cultura.
[6] Es interesante que en la Rueda de la Vida del Budismo, los tres males (o venenos) son la Ignorancia, el Odio y el Deseo.

lunes, septiembre 05, 2005

El laberinto no existe…

La riqueza es el número de cosas de las que puedes prescindir.
Feodor Dostoyevsky

Ayer paseando, llegué a la “Grace Cathedral” aquí en San Francisco. Más allá del edificio, lo que me llamó la atención fue, justo a la entrada, un laberinto. Aprendí que maze y labyrinth[1] no son lo mismo, pues el segundo sólo tiene un camino y no hay callejones sin salida. Según la explicación que ahí encontré: “El camino serpentea por el laberinto y representa un espejo de donde nos encontramos en nuestras vidas…”

Como no tenía nada mejor que hacer, decidí aceptar la invitación y recorrer el laberinto. Las “instrucciones” sugerían entrar despacio, tomar conciencia de la propia respiración y comenzar. El camino efectivamente zigzaguea, representando nuestro caminar por la vida. Nuestras tristezas y alegrías, preocupaciones y anhelos. El camino es angosto y en el trayecto varias personas me “rebasaron” en este camino de la vida (yo caminaba despacio), siempre que pude, sonreí al verlos pasar, en ocasiones no voltearon a verme.

Mientras daba vueltas y vueltas por el laberinto, comencé a observar como me sentía: “¡me rebasaron! ¡Me van ganando!” “Falta mucho para llegar” “Cuando llegue al centro voy a…” y poco a poco fui descubriendo un patrón en mis ideas (que no debería decir descubriendo, pues es un patrón personal el que estoy muy familiarizado). Mi dificultad de concentrarme en el camino, mi constante deseo de ir más rápido, mi ansiedad de que otros me estuvieran “ganando” (curioso, considerando que no tenía nada más que hacer ni prisa por llegar a ningún lado), mi constante planear lo que iba a hacer cuando llegara al centro. Cada vez que pensaba en eso, dejaba de estar en el presente, es decir, dejaba de concentrarme en mi camino, desaprovechando la oportunidad de aprender algo nuevo en el trayecto.

¿No pasamos así gran parte de nuestra vida? Planeando para el futuro o recordando el pasado. ¿No perdemos en ello la irrepetible oportunidad que nos ofrece el presente? Vivimos en una sociedad tan enfocada en resultados, en metas, en objetivos, que por cumplirlos olvidamos que el trayecto es tan importante como la meta. Somos como un grupo de turistas, en un camión, concentrados en lo que van a hacer cuando lleguen a su objetivo, sin voltear siquiera a ver el hermoso paisaje que van pasando (curiosamente, cuando lleguen a su destino, muy probablemente comenzarán a pensar en el siguiente punto del viaje o el camino de regreso).

Finalmente llegué al centro del laberinto (me tomó más de media hora). No puedo decir a ciencia cierta si me sentí satisfecho por ello. Tal vez sí. Sin duda el trayecto había sido más fructífero en enseñanzas que la meta.

Sin embargo no podía quitarme una idea de la cabeza …

Como dije, siguiendo las instrucciones, entré al laberinto que representa nuestra vida, este retorcido “valle de lágrimas”con sus vueltas y vueltas que simbolizaban nuestras preocupaciones, alegrías, problemas, etc. ¿Acaso no son así nuestras vidas? Sin embargo, el laberinto no tenía ni una sola vuelta; eran sólo patrones dibujados en el piso. Tal vez también nosotros nos preocupamos por cosas que no están realmente ahí. Quizá el laberinto de nuestras vidas no es tan retorcido. Posiblemente sólo existe en nuestra imaginación y sólo es cosa de que nos demos cuenta de ello. O tal vez, el laberinto existe dentro de uno mismo, y al caminar el laberinto exterior, tuve tiempo de llegar al centro de mi propio laberinto interior.

Sin más, me levanté y caminé –en línea recta- fuera del laberinto.
Avidyanath
© 2005
Pero por otro lado, puedo estar totalmente equivocado...



[1] Por más que lo intento, no pude encontrar una palabra distinta a laberinto, para hacer la diferencia en español.