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miércoles, mayo 26, 2010

Colores en el viento


Hoy quiero escribir algo sumamente personal (todo lo que escribo es personal, pero trato que sea general también, pero hoy quiero escribir algo muy específico).

Dana, esto lo escribo para ti.  Hoy te graduaste de "pre-K" y me siento muy orgulloso de ti.  ¡Felicidades!  Desde una perspectiva no Pre-K no es mucho, digo, comparado con los logros académicos que probablemente sigan, es fácil ver p-k como no gran cosa, ¡sin embargo lo es!  ¡No dejas de sorprenderme!  Hace apenas unos poquitos años estabas luchando por tu vida en un hospital.  Tu lucha es la lucha de todos los seres humanos.  Luchar por entender que hacemos en este mundo, como utilizar tu boca, ojos, manos, piernas, como hablar, como caminar, como saltar en un pie, como cantar, como agarrar un lápiz o colorear.  Aprender el ABC y hoy (sorpresa de sorpresas) ¡me entero que ya sabes sumar!  Lo que estas logrando (y que en mayor o menor medida tenemos que lograr todos los seres humanos) es una maravilla.  Eres simplemente increíble.  Ya sé que te empieza a caer gordo que te diga que eres la niña más hermosa y maravillosa del mundo pero que quieres que haga, ¡lo eres!  No, sabes que no soy de esos papas cursis que no son objetivos, a lo que me refiero es que eres un ser humano, ¡que maravilla!  Tener la oportunidad de ser testigo del inicio de tu historia, al menos en esta vuelta, es simplemente fascinante.  Saber que junto con tu mamá y yo estamos compartiendo este viaje es la mejor aventura de mi vida (y tú sabes que me gustan las aventuras).  

Antes hubiera visto esto como el inicio de un largo viaje académico, al que seguirán primaria, secundaria, prepa, una carrera, tal vez más allá.  Hoy batallo mucho por encontrar mi propio entendimiento de este viaje. No me importa si estudias o no estudias, el objetivo de la vida no es aprender números ni letras (aunque saberlos hace este viaje tal vez más interesante y digo tal vez por que muy probablemente leer los colores del viento y las voces de los animales sea incluso más interesante, pero eso no me tocó experimentar en esta vida).  Creo que el objetivo de la vida es vivirla.  En cierto sentido la vida no tiene objetivo, su objetivo es ella misma, hagas lo que hagas no puedes perder, no hay vidas desperdiciadas ni vidas exitosas (obvio eso es desde una perspectiva metafísica).  Su objetivo es vivirla, beberla con todo su jugo, abrazarla y no soltarla, disfrutar lo que sea que está pasando (tal como lo haces ahora mismo).  Es casi dramático saber que vas a olvidar como vivir la vida como la vives ahora, más dramático es saber que uno de los roles que me tocan desempeñar es precisamente el de uno de los "verdugos" de esa espontaneidad.  Me toca educarte en los caminos y costumbres de la sociedad y eso implica casi hacerte olvidar lo dulce que es la vida, enseñarte disciplina y a ser responsable, a fijarte metas y objetivos, a no ser "mediocre" sino luchar por lo que quieres y "triunfar" en la vida.  ¿Sabes que es lo más triste de todo? Que yo mismo no creo gran parte de ello y me ha costado mucho tiempo "desprogramarme" pero ¡no sé cómo educarte de otra manera!  Te prometo que voy a hacer todo lo que pueda por aprender a educarte de otra manera.  Por no aplastar tú espíritu como otros (sin que fuera de mala fe) aplastaron el mío.

Pero hoy no es momento de pensar en tales cosas (o tal vez es el mejor momento para tenerlas presentes, al verte sonriendo, orgullosa, con tu birrete hecho de cartulina y tu diploma de colores). ¡Hoy es momento de celebrar!  De celebrar la vida, de celebrar que estamos juntos, que fuiste lo suficientemente valiente o loca de escogernos a tu mamá y a mí de papás y la energía de volver de nuevo a este mundo, una vez más a aprender, enseñar y liberarnos.  Gracias mi adorada  Bodhisattvita!  ¡y muchos días de estos!

viernes, mayo 21, 2010

Los que mueven a México por Denise Dresser

Esta es la segunda cosa no original que publico seguida! No me agrada, pero el mensaje es tan importante en mi opinión, que vale la pena conservarlo.  No es más violencia, no es más crítica, no es más negatividad y pesimismo lo que va a sacar a México o al mundo del hoyo. Sólo el amor, sólo un cambio de forma de pensar va sacar al mundo y al país adelante.  Nada va a pasar si no lo hacemos, pero va a ser un trágico desperdicio de la oportunidad de estar aquí.

Alguna vez, el periodista Julio Scherer García le pidió a Ernesto Zedillo que le hablara de su amor por México. Le sugirió que hablara del arte, de la geografía, de la historia del país. De sus montañas y sus valles y sus volcanes y sus héroes y sus tardes soleadas. El ex-presidente no supo qué contestar. Hoy es probable que muchos mexicanos tampoco sepan cómo hacerlo. Hoy el pesimismo recorre al país e infecta a quienes entran en contacto a él. México vive obsesionado con el fracaso. Con la victimización. Con todo lo que pudo ser pero no fue. Con lo perdido, lo olvidado, lo maltratado. Con la crónica de catástrofes; de corruptelas; de personajes demasiado pequeños para el país que habitan.

México padece lo que Jorge Domínguez, en un artículo en Foreign Affairs, bautizó como la “fracasomanía”: el pesimismo persistente ante una realidad que parece inamovible. La propensión colectiva a pensar que la corrupción no puede ser combatida; que los políticos no pueden ser propositivos; que la sociedad no puede ser movilizada; que la población no puede ser educada; que los buenos siempre sucumben; que los reformadores siempre pierden. Por ello es mejor callar. Es mejor ignorar. Es mejor emigrar.

Pero lo que nos congrega aquí hoy sugiere lo contrario. Por cada tache que se le pueda colocar a este país, existe una paloma. Más de 50 palomas. Frente a todos los motivos para cerrar los ojos están todos los motivos para abrirlos. Frente a las razones para perder la fe en México estan todas las razones para recuperarla. La determinación de Lorena Ochoa. La pluma de Carlos Fuentes. La inteligencia de Mario Molina. El profesionalismo de Cristina Pacheco. El talento de Salma Hayek. La chispa de Diego Luna. La visión empresarial de María Asunción Aramburuzavala. La imaginación de Angeles Mastretta. El humor de Carlos Monsivaís. La tenacidad de Alejandra de Cima. Las canciones de Julieta Venegas. El espíritu democrático de Margarita Zavala. La creatividad de Julieta Fierro. La forma en la cual Alondra de la Parra conduce una orquesta o Rafael Márquez mete un gol.. La labor filantrópica de Alfredo Harp Helú. El periodismo implacable de Miguel Angel Granados Chapa.

La arquitectura de Teodoro González de León. La voz de Susana Zavaleta.Eugenia de León,Alejandro Fernández etc.

Cada persona tendrá su propia lista, su propio pedazo del país colgado del corazón. Una lista larga, rica, colorida, voluptuosa, fragante.. Una lista que debe comenzar con las palabras de la chef Marta Ortiz Chapa: “Siempre me gustó ser mexicana”. Una lista con la cual contener el pesimismo; un antídoto ante la apatía; una vacuna contra la desilusión. Una lista de lo mejor de México. Una lista para despertarse en las mañanas. Una lista para pelear contra lo que Susan Sontag llamó “la complicidad con el desastre”.

Una lista como la compilada por la revista “Quien” hoy pero que en mi propio caso va más allá de ello para incluir todo lo que yo amo de mi país. Los murales de Diego Rivera. Las enchiladas ,los tacos,etc. Las mariposas en Michoacán. El cine de Alfonso Cuarón. El valor de Emilio Alvarez Icaza. Los huevos rancheros y los chilaquiles con pollo. El mole negro de Oaxaca. Los libros de Elena Poniatowska. La decencia de Germán Dehesa. Los tacos al pastor con salsa y cilantro. El mar en Punta Mita. La poesía de Efraín Huerta. El Espacio Escultórico al amanecer. Cualquier Zócalo, cualquier domingo. Nuestro hermoso país lleno de riqueza y cultura.

La forma en que los mexicanos se besan y se saludan y se dicen “buenas tardes” al subirse al elevador. Las fiestas ruidosas los sábados por la tarde. La casa de Luis Barragán. Los amigos que siempre tienen tiempo para tomarse un tequila. Los picos coloridos de las piñatas. Las casas de Manuel Parra. Las bugambilias y los alcatraces y los magueyes. Las caricaturas de Naranjo y los cartones de Calderón. El helado de guanabana. La talavera de Puebla. Las fotografías de Graciela Iturbide. Los mangos con chile parados en un palo de madera. Las comidas largas y las palmeras frondosas. Las mujeres del grupo Semillas y las mujeres que luchan por otras – todavía – en Ciudad Júarez.

Y más allá de este recinto y este reconocimiento a cincuenta personas, habría que aprovechar la ocasión para pensar un momento en todos aquellos que también mueven a México. Sus habitantes. Ese país habitado por millones de hombres y mujeres mexicanas que se levantan al alba a prender la estufa, a preparar el desayuno, a remojar el arroz, a planchar los pantalones, a terminar la trenza, a correr detrás del camion, a trabajar donde puedan y donde les paguen por hacerlo. El país de muchas mujeres y hombres que duermen poco porque cargan con mucho. México,es más que la corrupción,que el narcotráfico,que la injusticia social y jurídica. Mexico es corazón,lucha, entrega,pasión,en que otro país se vive como en el nuestro,con 50.00 pesos al día y todavía se jactan en decir que somos flojos,oportunistas,ya bastamexicanos despertemos y mostremos al mundo de lo que estamos hechos,de garra, de fuerza ,de amor......

De allí que se vuelva imperativo celebrar a aquellos que están en la lista de quienes mueven a México, y al mismo tiempo reflexionar en lo mucho que falta por hacer. Pensar en un México menos cupular y más ciudadano. Menos elitista y más democrático. Menos interesado en retener las oportunidades insólitas que tienen algunos y más interesado en crearlas para otros. De lo que se trata, en esencia, es de cambiar la forma geométrica del país. Pasar del triángulo al rombo. Crear una amplia clase media poblada por personas con voz, con derechos, con oportunidades para generar riqueza y acumularla. Crear mexicanos, emprendedores, educados, competitivos, meritocráticos porque el país les permite serlo. Crear un sistema económico que promueva la movilidad social en vez de permitir la perpetuacion de obstáculos que la inhiben.

Y vivir todos los días con esa lista de lo mejor y lo posible para así pelear contra la lógica enraizada del “por lo menos”: “por lo menos hay paz social; “por lo menos” la pobreza extrema ha disminuido un poco; “Por lo menos no ocupamos el último lugar en las evaluaciones PISA de educación”. Hoy, la lógica compartida del “por lo menos” equivale a una defensa de la mediocridad. Equivale a una apología del status quo que beneficia a pocos y perjudica a muchos. México sólo será un país mejor cuando sus habitantes dejen de pensar en términos relativos y empiecen a exigir en términos absolutos. Cuando se conviertan en profetas armados con una visión de lo que podría ser. Cuando empuñen lo que Martin Luther King llamó “coraje moral”. Cuando vociferen que los bonos sexenales y la rapacidad de los sindicatos y la educación atorada y el desempleo constante y la inseguridad lacerante son realidades que ningún mexicano está dispuesto a aceptar. Porque si nadie alza la vara, el país seguirá viviendo – aplastado - debajo de ella. Porque si sólo 50 personas exigen que las cosas cambien, nunca lo harán. Porque si los mexicanos siguen habitando el laberinto de la conformidad, sera muy difícil sacudir al país desde allí.

Quienes pueblan esta lista saben que hay tanto por hacer; tanto por cambiar; tantos sitios donde amontonar el optimismo. El optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia. El optimismo perpetuo que se convierte en multiplicador.

El optimismo que debe llevar espero – a cada uno de los presentes – a hacer una declaración de fe, como la frase que acuñó Rosario Castellanos. Una filosofía personal para ver y andar, vivir y cambiar, participar y no sólo presenciar.

Una filosofía para compartir la terca esperanza de quien habla hoy y acompaña a los premiados. La convicción inquebrantable de mejorar a México. De restañar a la República. De volver a México un país de ciudadanos. Un lugar poblado por personas conscientes de sus derechos y dispuestos a contribuir para defenderlos. Dispuestos a llevar a cabo pequeñas acciones que produzcan grandes cambios. Dispuestos a sacrificar su zona de seguridad personal para que otros la compartan.

Yo creo que ser de clase media en un país con cuarenta millones de pobres es ser privilegiado. Y los privilegiados tienen la obligación de regresar algo al país que les ha permitido obtener esa posición. Porque para qué sirve la experiencia, el conocimiento, el talento, si no se usa para hacer de México un lugar más justo? Para qué sirve el ascenso social si hay que pararse sobre las espaldas de otros para conseguirlo? Para qué sirve la educación si no se ayuda a los demás a obtenerla? Para qué sirve la riqueza si hay que erigir cercas electrificadas cada vez más altas para defenderla? Para qué sirve ser habitante de un país si no se asume la responsabilidad compartida de asegurar vidas dignas allí? Yo creo en la obligación ciudadana de vivir en la indignación permanente: criticando, denunciando, proponiendo, sacudiendo. Porque los buenos gobiernos se construyen a base de buenos ciudadanos y sólo los inconformes lo son.

Yo creo que muchos de los miembros de esta lista logran hacer cosas extraordinarias. Aquellos que hacen más que pararse en fila y en silencio. Individuos que pelean por los derechos de quienes ni siquiera saben que los tienen. Alejandro Martí, denunciando a los policías cómplices y acorralando a los políticos que los protegen. Carmen Aristegui, lidereando la oposición contra la impunidad y concientizando al país sobre sus efectos. María Elena Morera, sacudiendo a una sociedad altergada y ayudándola a discernir el papel que debería desempenar. Miguel Angel Granados Chapa, defendiendo—con su columna -- la humanidad esencial de quienes la han perdido y ayudándolos a recuperarla. Ellos y tantos más, héroes y heroínas de todos los días. Ombudsmans cotidianos.

Yo creo que mientras existan individuos como muchos de los que hoy celebramos – encendidos, comprometidos, preocupados – el contagio continuará, poco a poco, y a empujones como todo lo que vale la pena. El monólogo de los líderes se convertirá en el coro de la población. La exasperación de los ciudadanos construirá cercos en torno a los políticos. Yo creo que un día – no tan lejano, quizás – habrá un diputado que suba a la tribuna y exija algo a nombre de la gente que lo ha elegido. En lugar de mirar con quién se codea en el poder, mirará a quienes lo llevaron allí. Y México será otro país, otro.

Yo creo que eso es posible, pero sólo ocurrirá cuando la fe los mexicanos aplaudidos por la revista “Quien” se vuelva la convicción de muchos. Cuando la crítica fácil se traduzca en la participación transformadora. Cuando la creencia en el cambio se concretice en acciones diarias para asegurarlo. Cuando más mexicanos memoricen las palabras de mi amigo – el empresario y filántropo -- Manuel Arango: “El que no sepa qué hacer por México que se ponga a saltar en un solo pie y algo se le ocurrirá”. Cuando saltando juntos logremos, de verdad, mover mejor a México.

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jueves, mayo 20, 2010

Carta atribuida al Jefe Seattle (Si'ahl)


La tradición cuenta que el presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envió en una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Washington. A cambio, prometió crear una "reserva" para el pueblo indígena. Algunos afirman que la carta que sigue fue su respuesta (de la cual hay varias versiones).  Si bien esta claro que el Jefe Seattle nunca dijo estas palabras, ello no resta valor ni veracidad al mensaje (como leer consejos de Don Quijote no los hacen menos sabios, aunque él nunca existió).  Mensaje que, hoy más que nunca, es importante conocer y enseñar a nuestros hijos.

Para más información (en inglés) ver: http://www.synaptic.bc.ca/ejournal/wslibrry.htm

El Gran Jefe Blanco de Washington ha ordenado hacernos saber que quiere comprar nuestras tierras. ¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es una idea ajena para nosotros. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra del denso bosque, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y experiencia de mi pueblo.

Nosotros conocemos la savia que recorre por los árboles del mismo modo que conocemos la sangre que corre por nuestras venas.  Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el oso, el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

El agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es sólo agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos nuetra tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Si les vendemos nuestra tierra, recuerden que el aire es muy valioso para nosotros, pues el aire comparte su espíritu con toda la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

¿Le enseñarán a sus hijos lo que nosotros le hemos enseñado a los nuestros? Que la tierra es nuestra madre.  Que lo que le ocurre a la tierra le ocurre también a todos los hijos de la tierra.

Esto sabemos con certeza: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que nos une a todos. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que le haga al tejido, se lo hace a sí mismo.

Cuando el último piel roja haya desaparecido y su memoria sólo sea la sombra de una nube sobre la pradera, ¿seguirán aquí las bahías y los bosques? ¿Quedará algo del espíritu de mi gente?

Nosotros amamos a esta tierra tanto como un bebé recién nacido ama el latido del corazón de su madre.  Así que, si les vendemos nuestra tierra, ámenla como nosotros la amamos. Cuídenla como la hemos cuidado. Graben en su memoria como luce esta tierra al recibirla. Preserven la tierra para sus hijos y ámenla, tal como Dios nos ama a todos. Esta tierra es invaluable para nosotros y también lo es para ustedes. 

De algo estamos seguros, existe sólo un gran espíritu. Ningún hombre, piel roja o piel blanca, puede vivir separado de los demás.  Todos somos hermanos.

Su destino es un misterio para nosotros.  ¿Qué pasará después de que hayan exterminado hasta el último búfalo? ¿Cuándo todos los caballos salvajes hayan sido domados? ¿Qué ocurrirá cuando los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos para hablar?  ¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.  ¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Y ¿qué significa decirle adiós a los potros salvajes y a la cacería?  El final de la vida y el comienzo de la supervivencia.


martes, mayo 18, 2010

Las cosas pasan por algo ¿?

Como seres humanos, tratamos de encontrar el sentido de las cosas.  Tal pareciera que nos es difícil considerar la posibilidad de que hay cosas que no tienen sentido, que hay cosas que hacemos sin ningún propósito específico.  Nos encanta pensar que nuestra vida tiene sentido (recordemos a Frankl, quien nos dice que precisamente ello es el fin y motivo principal de la existencia, encontrar o darle sentido a nuestra existencia).  Cuando pasa algo “malo” (entrecomillado porque creo que realmente nunca nada es malo ni bueno, sino que son nuestros juicios los que califican algo que simplemente “es”) nos esforzamos por entender por qué pasó, ¿que nos está tratando de decir dios? ¿qué es lo que podemos aprender de esta experiencia? ¿Cuál es la lección?  (Creo que aquí hay un error, pues estoy -como muchos- equiparando la idea de aprender algo de una experiencia con la de que dios me está enviando un mensaje, me parece que no son equivalentes).

Sin embargo no todo lo hacemos con un fin en mente.  Ciertas actividades como bailar por ejemplo, no lo hacemos buscando lograr algo (esta es una amplísima generalización) sino para divertirnos.  Tal vez sea incluso importante que hagamos cosas sin sentido específico, para no tornarnos demasiado graves. 
Estoy batallando con una paradoja.  Por un lado estoy sugiriendo, si bien aun no muy claramente, que tal vez la vida y lo que nos acontece no tienen sentido o significado específico, tal vez Dios no está tratando de decirnos nada (tal vez incluso no le importa lo que estamos haciendo, sino que disfruta como se va desarrollando nuestra historia, tal como un espectador disfruta una película, saboreando incluso cuando al protagonista le pasan cosas “malas”).  Pero al mismo tiempo creo que todo ocurre precisamente como debe ocurrir.  Que nada es azar.  ¿Acaso me estoy contradiciendo una vez más? (me pregunto qué tan seguido puedo usar la cita de Whitman).  De alguna extraña manera me parece que esta paradoja es perfectamente válida.  Arriba dije que aprender algo y pensar en un plan de dios no son lo mismo.  Podemos aprender algo incluso de las circunstancias más disparatadas.  ¿Quién no ha cometido un error alguna vez y aprendió mucho de ello?  No, aprender no implica necesariamente un plan preconcebido.  Sin embargo, si ampliamos un poco la idea de a que vinimos al mundo (algo sobre lo que ya escribí antes) y aceptamos, por tan sólo un momento, que venimos a aprender, entonces, pase lo que pase, en la medida que es una oportunidad de aprender algo, está dentro del plan.  Más aún, mientras más inesperado, mientras más disparatado o impredecible, “mejor” pues nos obliga a salir de nuestra zona de confort y expandir nuestra capacidad.  Tal vez el diseño radica precisamente en que no haya diseño, el objetivo es que no haya objetivo para que los acontecimientos nos sigan sorprendiendo y sigamos creciendo, aprendiendo y divirtiéndonos.  Es como (otra vez la metáfora del cine) ir al cine y sorprendernos por el final ¿acaso no nos molesta una película totalmente predecible? ¿no preferimos cuando el escritor o director nos sorprenden con un final inesperado?  Nos encantan las sorpresas y sospecho que a Dios también, nada más que él/ella es más difícil de sorprender.

Recientemente vi la película “A serious man”.  Termino hoy con la frase con que empieza la película: Recibe con simplicidad todo lo que te ocurra.

domingo, mayo 16, 2010

Todo esta bien

Ayer traté de escribir sobre la frase en la Desiderata "sea que te resulte claro o no, el universo marcha como debiera" pero no me tocaba hacerlo.  Hoy intento de nuevo.  Este es un tema complicado para mí, he aprendido a ser el arquitecto de mi propio destino, creo firmemente en el principio del libre albedrío.  Creo que Dios nos dio la libertad de elegir y al mismo tiempo que estando más allá de tiempo y espacio, sabe perfectamente que pasa en todo momento (claro que esto presupone mi creencia en Dios, que no niego, pero será motivo de discusión en otro momento).

Algo que aun no puedo entender del todo es la idea de que todo ocurre como debiera.  Es imposible que las cosas ocurran de manera distinta a como ocurren, incluso nuestros intentos de cambiarlas o nuestras "equivocaciones" son parte del script.  Cuando en una película el autor está tratando de lograr algo y no lo consigue, el personaje puede creer que falló, pero el actor, el escritor y director, todos saben que no falló, que ya estaba escrito que iba a fallar, así que no hay nada de que preocuparse.  Al mismo tiempo, no creo que exista un "plan maestro" que las cosas ocurren de acuerdo a un diseño predeterminado.  Creo (demasiado dogmatismo, esto tiene que cambiar), más bien estoy convencido que Dios elige no saber (o se le olvida) como ocurre cuando vemos una película después de leer el libro y elegimos olvidar que sabemos el final, a fin de poder sorprendernos con el ingenio y creatividad de los personajes cuando los vemos hacer las proezas (grandes o pequeñas) que ya sabíamos (pero ellos no) que eran capaces de hacer.  Es entonces cuando sorprendemos a Dios.  ¿Hace sentido esto? Sospecho que lógicamente no, pero elijo citar a Whitman:  "¿Me estoy contradiciendo?  Muy bien, entonces me contradigo!  (Soy enorme y contengo multitudes)"  De alguna manera para mi hace sentido.

Si esto es correcto, entonces preocuparse no tiene sentido.  Jesús dijo que ni con toda nuestra preocupación podemos agregar un sólo centímetro a nuestra altura.  En el Gita Krishna habla de Karma Yoga, hacer lo que nos corresponde, nuestro mejor esfuerzo, pero sin apegarnos a lo resultados, pues controlar resultados esta fuera de nuestro alcance.

Ciertamente no uno de mis "posts" más claros.  El tema del libre albedrío me parece interesante pero poco práctico. La realidad es que no podemos saber si somos libres o si sólo creemos que lo somos.  Mientras estamos actuando el papel en la historia (Hamlet, con toda su profundidad no se pregunta si hay un autor que está escribiendo sus vicisitudes) y cuando termine la historia y cerremos el libro, nos daremos cuenta que muy probablemente la pregunta misma era irrelevante.  Lo que nos corresponde hacer es vivir según nos parece, sea que elijamos confiar en Dios o no confiar y confiar en nosotros (no hay contradicción aquí) nos corresponde hacer lo que nos toca hacer (de ahí la importancia de ¿a qué vinimos al mundo? sea tan importante) Jesús nos invita a buscar primero el reino de Dios, Buda nos dice que la primera actividad es despertar, los Hinduistas que nos demos cuenta que la separación entre nosotros y Dios es una ilusión.  ¿Yo? yo creo en vivir intensamente, llevar nuestras convicciones hasta sus últimas consecuencias, ponerlas a prueba y cambiarlas cuando la realidad no coincida con lo esperado.  Vivir hasta las lágrimas, vivir mientras estemos vivos, vivir al grado que hasta el enterrador se ponga triste el día de nuestra muerte.  Vivir para que cuando llegue la muerte nos encuentre totalmente vivos y despiertos (por cierto, ninguna de estas frases son originales mías). Termino con otra cita:

Alguien me habló todos los días de mi vida/ al oído, despacio, lentamente
Me dijo: ¡vivevivevive
Era la muerte
Jaime Sabines

jueves, mayo 13, 2010

Pero es que duele mucho...

¿El dolor nos pone en contacto con la realidad o nos sumerge más en el sueño?  Buena pregunta.  El Buda inició su aventura de iluminación en un intento de acabar con el dolor (curiosa motivación, si la consideramos un poco incluso un poco hedonista).  Supuestamente lo logró.  En las 4 nobles verdades nos dice que la vida es sufrimiento y que la manera de evitarlo es liberarnos del deseo o los apegos.  Esto es claro, si no deseo nada, pase lo que pase seré imperturbable.  Si no deseo salud, la enfermedad y el dolor no me afectarán, si no deseo alegría, los acontecimientos que producen tristeza dejan de tener poder sobre mí, etc. 

Claro que es mucho más fácil (sin restarle mérito a Buda) decirlo que hacerlo.

¿Cuándo es que me siento más vivo?   ¿No es acaso cuando estoy más contento o -tal vez incluso más- cuando siento gran pena o dolor físico?  Ciertamente no hay nada como el dolor (físico o emocional) para ponernos en movimiento y despertar nuestra creatividad.  Creo que es válido decir que muchos de los avances de la humanidad son motivados precisamente por nuestro deseo de evitar el dolor (o buscar la comodidad que es lo mismo).  Queremos que nuestra vida sea más sencilla, más llevadera.  Incluso pareciera que estamos tan ocupados evitando el dolor, que no tenemos tiempo de nada más.  Pasamos nuestra vida trabajando, planeando, acumulando... ¿para qué?  En este momento me parece que es sólo para sentirnos más seguros.  Pero muy en el fondo sabemos que todos nuestros planes, nuestros recursos, etc. son de poca utilidad.  Basta una pequeña enfermedad, una caída, etc. para poner de cabeza nuestra existencia.  Podemos pasarnos la vida entera preocupándonos (y lo hacemos) y el problema siempre brinca donde menos lo esperábamos.  Como dice Baz Luhrman:  preocuparse es tan efectivo como esperar resolver una ecuación gracias a que masticamos chicle, los verdaderos problemas en tu vida son cosas que nunca pasaron por tu mente preocupona (decimos "no lo vi venir") el tipo de cosas que te agarran desprevenido a las 4 de la mañana de un martes cualquiera (como lo sabe cualquier padre cuando su hijo tiene punzada precisamente a media noche y se acaba de terminar la medicina -de hecho esa es una buena metáfora para lo que estoy diciendo aquí).

Sin embargo, el dolor y peor, la preocupación por evitarla, tienen la posibilidad de hacernos creer que estamos haciendo algo al respecto.  Que tenemos un poco de control.  En ese sentido, nos alejan de la realidad, hundiéndonos más en la fantasía de que podemos hacer algo al respecto.  Esto hace sentido, pues la opción, reconocer que NO tenemos control se antoja aterradora.  Pero es tal vez lo que tenemos que hacer, aceptar las cosas como son, aceptar que el destino no depende de nosotros, que tenemos la posibilidad de actuar de acuerdo a las circunstancias que se nos presenten, pero no tenemos control sobre los resultados (Karma Yoga).  Más aún (y esto puede ser incluso otro intento por confortarnos ante esta perspectiva) confiar que (citando ahora a la desiderata) sea que nos resulte claro o no, el universo marcha precisamente como debiera.  Soltar el timón y confiar en que alguien mucho más capaz que nosotros va dirigiendo el barco.  Entregarnos con fe al universo, a dios.  Recordar que este es un sueño y luchar en él y contra él realmente no tiene ningún sentido y sólo sirve para hacernos sufrir.

¿De qué sirve correr, en el sueño, de quien nos persigue?  Mejor es despertar.

domingo, mayo 09, 2010

Sólo tu puedes liberarte de tus ataduras

Ayer publiqué sólo un dibujo, un hombre amarrado de pies a cabeza, sosteniendo fuertemente con los dientes la cuerda que le amarraba pero (al parecer) sin darse cuenta que tan sólo tenía que soltar la cuerda para ser libre. Me recordó una historia Zen que cita De Mello: Los discípulos se acercaron al maestro, éste les preguntó "¿Qué es lo que buscan?" ¡Liberarnos de nuestras cadenas!" contestaron ellos. "Vayan y encuentren a quienes les mantienen encadenados" fue la instrucción del maestro. Los discípulos se fueron y buscaron por largo tiempo a quienes les encadenaban y finalmente volvieron con el maestro y le informaron "nadie nos tiene encadenados" (casi me puedo imaginar la mezcla de vergüenza, incredulidad, confusión y sorpresa en sus caras) a lo que el maestro, sonriendo, respondió "¿Entonces de que necesitan ser liberados?"

Claro que nosotros ahora, sofisticados individuos del siglo XXI, tenemos una respuesta diferente. Nuestro condicionamiento nos encadena, las experiencias de nuestra infancia nos encadena (nuestros padres nos encadenaron), las normas sociales nos encadenan (las sociedad nos encadenó), nuestros principios morales y religiosos nos encadenan (dios nos encadenó). Todo esto es cierto, todos los antes dichos son limitaciones a nuestra forma de actuar y nuestro ser, cadenas psicológicas que nos impiden ser nosotros mismos. Pero la pregunta del maestro no es quien los encadenó (una pregunta sin duda interesante) sino quien los mantiene encadenados. La respuesta es dolorosamente simple. Nosotros mismos nos mantenemos encadenados, principalmente al no darnos cuenta que somos nosotros mismos quienes nos mantenemos aferrados a las cadenas con nuestros miedos, programación, resistencia al cambio, etc.

Ahora, no somos tampoco culpables de ello. Es como aquella historia del gran elefante que es mantenido amarrado a una pequeña estaca pues desde pequeño le tuvieron amarrado y ahora no cree que sea posible liberarse. Las cadenas fueron impuestas cuando éramos muy pequeños y no podíamos resistirlas (y las resistimos hasta que doblegaron nuestra voluntad) y las hemos traído cargando por tanto tiempo que ya forman parte de nosotros. ¿Quiénes seríamos sin nuestras cadenas?

Pero el punto no es buscar culpables, una actividad aunque entretenida y -aceptémoslo- muchas veces satisfactoria, no es muy productiva, sino tomar conciencia y liberarnos. Alguien preguntó "¿Cual es la mejor manera de deshacerte del costal de ladrillos que vas cargando?... ¡soltándolo!" (Otra vez, el "truco" consiste en darnos cuenta que lo vamos cargando)

Me pregunto, ¿a qué cadenas me sigo aferrando? ¿Qué costales de ladrillos sigo cargando? y -aún más importante- ¿Hasta cuando planeo seguirlos cargando?

sábado, mayo 08, 2010

viernes, mayo 07, 2010

Dios, ¿estas ahí?

Es interesante que la idea de Dios siga presente en nuestras vidas. Nietzsche dijo "Dios ha muerto" en 1882, refiriéndose tal vez no a la muerte física de dios, sino a la idea que teníamos de dios. En el libro Isla, Huxley pone como espantapájaros en un campo imágenes de dioses, para recordarnos que no es dios quien creó al hombre, sino el hombre quien crea a los dioses. Esto puede sonar como blasfemia, pero creo que no lo es (Huxley definitivamente creía en algo más allá). Por otro lado (hoy es día de anécdotas) cuando Vivekananda le pregunta a Ramakrishna por qué cree en dios, éste responde "por que lo estoy viendo en este momento mucho más claramente que a ti" (contrastando la afirmación en Juan de que nadie ha visto jamás a dios).

Hace poco leí en un sitio de internet que los adultos que tienen amigos imaginarios (refiriéndose a los que creen en dios) son estúpidos. ¿Es esto cierto? ¿Es dios un amigo imaginario?

Debo confesar que como Jung, yo no creo en la existencia de Dios, sino que estoy seguro que existe (en tal sentido mi posición se parece más al de Ramakrishna). Ahora que si me piden que demuestre racionalmente su existencia, ciertamente no puedo. Pero eso no me preocupa mucho, pues hasta ahora no he podido encontrar nada que pueda ser demostrado racionalmente. Me parece que la razón nos ayuda a argumentar la posibilidad de que algo sea cierto, pero no demuestra nada (por cierto, como "demostrar" que 2+2 = 4).

Dios no es algo que se pueda demostrar racionalmente pues va más allá de la razón. La respuesta es, búscalo tú mismo, sigue el procedimiento trazado por los expertos que nos han precedido (místicos de todas las tradiciones) mira la evidencia (todo, absolutamente todo a nuestro alrededor) y saca conclusiones racionales. En ese sentido es precisamente lo que haría cualquier científico en su disciplina.

Tal vez es cierto que el dios de la biblia está muerto, es decir, esa idea de dios. Si los hombres hemos evolucionado, es lógico pensar que nuestra idea de dios debe evolucionar. Como el perro que persigue su cola, nunca la vamos a alcanzar. Como el niño que va aprendiendo matemáticas, sus conocimientos se van haciendo más sofisticados, lo que no invalida lo que antes sabía, sino que lo completa.

Ruminaciones sin dirección... Sigamos caminando.

martes, mayo 04, 2010

Los 4 reinos

"Nada existe en tanto no existe en los 4 reinos" Eso fue lo que escuché en mi sueño. Ciertamente hoy me estoy desviando un poco del tema, pero me parece importante (para recordar mi sueño) escribir sobre este proceso.

Los reinos son espiritual, mental, emocional y material. Regularmente se habla de tres reinos, la santísima trinidad: Padre (pensamiento), Hijo (palabra -el verbo se hizo carne) y Espíritu Santo (obra) y se deja fuera al mundo de los sentimientos, pero incluso este es claro cuando el nuevo testamento dice "tanto amó Dios al mundo que envió a su hijo". Pero no es mi intención ponerme demasiado religioso pues esta es una idea con aplicaciones eminentemente prácticas.

Nuestros pensamientos se hacen realidad (thoughts become things) esto me recuerda una historia de Ramakrishna: Un hombre que estaba sentado bajo el Kalpa-vriksha (el árbol de los deseos) deseó ser un rey, y al momento era rey. Acto seguido deseo tener una hermosa dama a su lado, y la dama apareció de inmediato. Entonces el hombre pensó para sus adentros, “...qué pasaría si un tigre apareciera y me comiera...” y ¡zaz! ¡en un instante se encontró en las garras de un tigre! Dios es como el árbol de los deseos: todo aquel que en su presencia piensa que es pobre y desamparado, permanece en tal estado, pero aquel que piensa y creé que el Señor cumple todos sus deseos, recibe todo de Él.

Pero esto no es del todo exacto (la historia si, la presentación) pues desear (que equivale casi siempre a pensar) no es suficiente. Si quiero manifestar algo tengo que empezar en alguno de estos reinos. Todo lo que pienso existe en el reino más sutil (de lo contrario ni siquiera podríamos pensarlo). Es decir, existe en el mundo del espíritu. Pensar en ello, es el acto de manifestar en el reino mental (ahí es donde visualizamos, planeamos, etc.) pero si me quedo ahí la energía creativa es limitada. Tengo que darle una carga emocional (por eso a veces manifestamos lo que más tememos u odiamos, pues con tan intensos sentimientos estamos potenciándolos) idealmente queremos crear sólo cosas que amamos, pero como el hombre bajo el árbol de los deseos, no tenemos disciplina en pensamientos y sentimientos y manifestamos cosas deseables e indeseables (aquí es uno de esos lugares donde entrenar nuestra mente y corazón tienen importantes beneficios). Todo esto va aumentando el "poder" de ese pensamiento, poco a poco lo venimos bajando del reino espiritual, luego de amarlo, viene hablarlo (palabra, lugar intermedio entre el mental y el material) y finalmente actuar como si ya fuera realidad (aquí es donde la marrana tuerce el rabo -me encanta esa expresión) pues al no estar entrenados en ello, dudamos la posibilidad de que algo ocurra.

Un excelente ejemplo de esto es la resurrección de Lázaro. Obviamente Jesús, en el mundo de las ideas sabe de la posibilidad de la resurrección y tiene su "plan" trazado. Llega ante la tumba e incluso verbalmente pregunta a otros si creen en dios (tal vez para aumentar la fuerza de la idea) finalmente, antes de hacer nada, AGRADECE a dios por escucharle, es decir, sus palabras y acciones saben que ya ocurrió, finalmente, casi como mero trámite, da la orden "Lázaro sal".

jueves, abril 29, 2010

La vida es sueños

Sorry, hoy no tengo grandes disertaciones que elaborar, sólo voy a escribir, casi enumerar, algunos sueños que tuve anoche, luego de mi último trabajo, que fueron muy vívidos.

-La rebelión de Lucifer

Un ser superior, miembro de un consejo planetario, de hecho el encargado de los nombramientos en cada planeta, comienza a fraguar una conspiración, y visita seres de diversos planetas para proponerles un esquema para que se vuelvan líderes en su planeta. En uno, con seres como de la película de Heavy Metal, hay que acabar con la credibilidad del líder, un hombre poderoso y sabio que realmente no tiene interés en el poder (los verdaderamente sabios ven el poder como una consecuencia, no lo buscan) y Lucifer (ese nombre le doy yo, no es el del sueño) crea a un ser que los otros seres del consejo no pueden reconocer. en otro plantea, uno como de gusanos, un gusano acaba de salir de prisión o regresar de algún lado y encuentra a su hermana con quien tiene algo parecido a sexo (como tiene sexo los gusanos?) y luego se les aparece Lucifer y les dice que él puede ayudarle a llegar al poder, el gusano lo pone a prueba, organizando un juego de futbol, donde él es ambos jugadores y el árbitro (ya sé, no tiene sentido pero así es) y sin importar cuanto trate de ganar, en un infinito de posibilidades, siempre se empareja el marcador, finalmente se da cuenta que Lucifer tiene todo el tiempo del mundo y acepta. El tercero es un mundo como el nuestro, gente va a una celebración (como misa) y les sorprende encontrar tres dados gigantes (de 5 lados) con estandartes conocidos, Xto, la virgen y no sé. El plan de Lucifer es confundir a los fieles combinando los símbolos conocidos y haciéndoles ver que son los mismos que él promueve. Estaban por girar los dados, los estandartes cambiando a los "nuevos" dioses, cuando llegó Dana y me despertó pues estaba teniendo sueños feos. Es decir, salí de un sueño para entrar a otro. En el trayecto la frase que se repetía era de Quino, "soy el pibe de ayer"

-Paraíso ¿? exótico

Voy saliendo de mi trabajo de abogado, y decido hacer un alto en el camino para escalar algo (que parece la huasteca) y llegar a un lugar donde hay una como cascada de polvo de distintos colores, siempre cayendo. Luego de escalar, con algo de dificultad llego hasta ella y la toco, me siento feliz, luego con un clavo o algo así, empiezo a combinar los colores y me gusta mucho ver como se combinan pero luego vuelven a su cauce normal. En mi camino de regreso me encuentro a mucha gente tratando de bajar y subir (de todas la edades y usando diversos ropajes) puedo escuchar los pensamientos de todos (soy todos) y en general hay miedo y mucho prejuicio y crítica de unos a otros. Llego hasta abajo y estoy en un templo asiático (ahora sé que Balines) pero a las afueras de Monterrey! Por ahí donde estaba la torre morada cuando sólo era una (y esas eran las afueras de mty!) ahí me encuentro a mi familia que llegaron a visitar. Estamos ahí un rato y decido regresar en carro con ellos, al salir me doy cuenta que el templo es mucho más grande y hermoso de lo que creía, lo cual me sorprende pues no me hubiera imaginado un lugar menos probable para tal templo.

No es claro si es parte del mismo sueño, pero luego estoy viviendo en una villa donde todo es de ese tipo, esta borroso, pero se está desarrollando toda una historia, donde yo soy protagonista y al mismo tiempo observador, una llena de acción y metáforas, no puedo describirla ya, pero un "dios" como dragón blanco es el que más aparece. Hay imágenes de fuentes, lugares angélicos e infernales, juegos tipo disneylandia, un gran espectáculo donde todo puede ocurrir (y ocurre) reyes son enaltecidos, clero es exhibido y recupera su poder (escándalos sexuales, una mujer que incluso, en el escenario, me convence a mí de callar) guerras, paz, amor, odio. Después, de turista paso a trabajar en un restaurant en India, estoy enamorado (creo) de una mujer (se parece a la de la película de Amal) pero necesito ganarme el respeto de la familia (dueña del restaurant) desafortunadamente mis primero clientes son un par de occidentales gays y borrachos (curiosamente se me olvida ponerme calzones cuando voy a servirles y se dan cuenta y me ven el trasero) luego se ponen borrachos y se quieren ir sin pagar y se ponen impertinentes. No sé en que acaba pues es precisamente ahí donde el escenario se torna en la realidad. La función acaba y hay que despertar. Finalmente acaba la celebración y todos tenemos que volver a nuestras casas, como una gran borrachera que termina, como salir del bar de mañana cuando ya no hay ningún lugar abierto para "seguirla" a la luz del sol (aunque nublado) niñas pidiendo limosna, y yo y todos los demás cargando nuestros paraguas.

-El final de los dragones

Este sólo lo menciono pues ya se me acabo el tiempo. Descubrí que los dragones si existieron, pero hubo una gran guerra donde primero los dragones lucharon contra alguien más y luego entre ellos. Pero alguien (tal vez Lucifer) los estaba manipulando para que pelearan entre sí. Al final quedaban algunos esparcidos, y la mención, en muchísimas mitologías (Mexica, China, hindú, Celta, etc) de que tales seres habían existido.

¿Qué tiene todo esto en común? Que en un universo infinito, todas las posibilidades, TODAS son posibles. Todo ha ocurrido, todas las opciones están ocurriendo y todas van a volver a ocurrir. ¿Cuándo y cómo -si acaso es posible- despertar del sueño?

lunes, abril 26, 2010

Los sueños sueños son

He estado pensando en la idea hinduista del sueño de Vishnu. Según esto, Vishnu (dios) está dormido, soñando el universo y todo, absolutamente todo, incluyéndonos, es su sueño. Es decir que, del mismo modo que en nuestros sueños todo es parte de nosotros, somos nosotros y al mismo tiempo no es verdad (sólo es un sueño) nuestra vida, nuestras preocupaciones, nuestros problemas, nuestra historia, no son más que parte del sueño de un ser superior. No existimos sino como personajes de sueño que creen tener una vida propia. Hay algo fascinante y al mismo tiempo aterrador en esta idea.

Interesantemente esta idea es muy similar al principio Budista de que toda la realidad es Maya (ilusión) y la mentalidad new age que nuestros pensamientos se hacen realidad. Que el mundo entero es energía, la materia más densa, luego los pensamientos y finalmente el espíritu. Según ello, todo está formado de la misma energía (en ese sentido todos somos uno). Eso explicaría también la posibilidad de los milagros. Alguien que ha "despertado" del sueño y aprendido a manipularlo, no tendría (en teoría al menos) ningún problema en cambiar la realidad e incluso doblar las leyes que dominan esta vida que al fin y al cabo es solo un sueño.

Pero yo, si trato de cuestionar todo, como puedo aceptar la historia del sueño? Bueno, hasta ahora no he podido encontrar nada que sea definitivamente verdadero. El mundo exterior, que percibo por mis sentidos, es resultado de mi percepción, es decir, hay cosas (en teoría) que existen independientemente de que yo las pueda percibir o no (el árbol que cae en el bosque sin que nadie lo vea, hace ruido?). Un ciego de nacimiento vive en un mundo muy diferente del mío, donde "no existe" el color, claro que desde mi perspectiva, yo estoy bien, y el está mal, pero desde la suya podría ser al revés? Si el se rehúsa a aceptar que carece de algo, perfectamente podría pensar que los colores son producto de mi imaginación. Cuantas personas creen cosas que me parecen increíbles pero para ellas son creíbles? Acaso los magos no se dedican precisamente ha demostrarnos que nuestros sentidos son falibles? Cuando Coperfield desaparece la estatua de la libertad o Chen Kai :0) corta a una mujer en dos, es eso realidad? Una parte de mi me recuerda que no, que es sólo ilusión, pero que tal si lo presentaran como realidad? Qué tal si realmente creyera que es posible? (hasta la fecha Dana, crees que es posible que te saque monedas de la oreja) entonces es parte de MI realidad. Porque yo escojo creerlo (aunque no esté consciente de la elección). Pero si puedo manipular mis creencias y modificar con ello mi realidad (alguien hipnotizado puede ver lo que no existe) entonces cual es la realidad? Aquello en los que la mayoría estamos de acuerdo? Peligrosísimo concepto, y claramente equivocado pues hay miles de ejemplos de cosas que la mayoría acepta y no son necesariamente verdad, si la mayoría creyera en los fantasmas, eso lo haría realidad? Obviamente que no, la realidad no se obtiene por democracia, la democracia es sólo una herramienta para vivir armónicamente en sociedad, pero el que ganara el Peje las elecciones (por ejemplo) por aplastante mayoría, no le haría automáticamente buen gobernante, sólo el ganador de las elecciones. Además la sociedad es voluble y convenenciera, cambia de opinión como el viento y si ello cambiara la realidad, no habría estabilidad alguna.

Interesante, sigo girando en el mismo eje. Sigo sin encontrar algo firme de donde asirme. No encuentro algo real fuera o dentro de mí, ni siquiera realidad en mi existencia. Tal vez la idea del sueño de Vishnu no es tan descabellada...

jueves, abril 22, 2010

¿Qué es lo que quiero?

Buda y muchos otros nos dicen que este mundo es un sueño. El Sutra Diamante dice: "Así debes ver este mundo fugaz: una estrella al amanecer, una burbuja en la corriente, un relámpago en una nube de verano."

Es claro que nada es para siempre, todo lo que nace muere, pero Buda nos está diciendo algo más. Nos dice que todo es transitorio y nos invita a despertar a la realidad, a lo que es permanente, a la verdad en nosotros mismo y todo lo demás. ¿Qué tan dormido estoy? Una manera de medirlo es por las cosas que quiero o deseo. Veamos: Quiero estar sano, quiero tener una familia feliz, quiero buena comunicación con Eva, quiero que Dana este sana, contenta, quiero estar en contacto con dios, quiero ser respetado, aunque no tanto como antes, aun quiero ser reconocido como alguien inteligente, moral, noble, etc. Quiero vivir en un mundo en paz, quiero que nadie sufra, quiero que las necesidades de mi familia estén cubiertas, quiero darle una buena educación a mis hijos, quiero amigos... quiero, quiero, quiero. Wow! vaya que quiero cosas.

Se le atribuye a Agustín y Francisco las frase "deseo poco y lo poco que deseo lo deseo poco". Bien, Buda nos dice que no hace sentido desear (peor aún, que el deseo es la fuente de todo sufrimiento). Creo también (aún no lo puedo elevar al nivel de certeza) que el Universo marcha como debiera. Todo ocurre exactamente como debe ocurrir (dejo de lado por ahora el debate del libre albedrío y la predeterminación) incluso mis múltiples deseos. Pero si este mundo es un sueño, ¿qué sentido tiene desear cambiar lo que es? Si todo ocurre precisamente como debiera ¿por qué desear algo diferente? Ahí está el meollo del asunto. Desear algo, lo que sea, incluso la paz del mundo, es rehusarme a aceptar las cosas como son y la cause de todo mal es (estoy contradiciendo o complementando al Buda?) es nuestra resistencia a aceptar las cosas como son.

Los Rolling Stones nos dice que no siempre podemos obtener lo que queremos, pero siempre obtenemos lo que necesitamos. "Necesitamos" es la palabra clave. Ya seguiremos mañana.

sábado, abril 17, 2010

Pensando en pensamientos

Ayer me preguntaba quien piensa los pensamientos. Curiosa pregunta pues la respuesta de sentido común tiene otra vez a asumir la existencia de alguien. Sin embargo volviendo al ejemplo de la lluvia, no necesitamos de un sujeto que haga llover (analizaremos el concepto de dios en otra ocasión) simplemente decimos "está lloviendo" y lo podemos explicar usando leyes físicas y meteorológicas. En la antigüedad teníamos que decir que el dios Tlaloc producía la lluvia, pero hemos logrado explicar el fenómeno prescindiendo de Tlaloc (claro que desde otra perspectiva esto es una grave pérdida para nuestra visión del universo, la ciencia moderna va eliminando la magia y el misterio a nuestro alrededor, y eso es lamentable -y ciertamente no mi perspectiva- pero creo inevitable. Tenemos una mente inquisitiva, nos gusta -nos fascina- encontrar respuestas).

Entonces, es posible decir que está lloviendo sin necesidad de atribuirlo a un sujeto (lo cual viola las reglas de gramática, pues toda acción se supone que debe ser realizada por alguien y tal vez ahí esta parte del problema). Es posible hacer lo mismo con los pensamientos? Decir "está pensando" o "pensamientos están ocurriendo" Si la lluvia es resultado de la evaporación y condensación del agua en las nubes (no planeo dar una explicación completa del fenómeno) cuales son las condiciones que generan los pensamientos? Hace poco hablaba que la creación de la idea del yo. Será que los pensamientos surgen de la tensión entre el entorno y un organismo? Es válido decir que, en la medida de sus posibilidades, todo organismo "piensa" al enfrentar tensión externa? Si algo incomoda a un perro o una hormiga, reacciona tratando de evitarlo, creo que se ha visto que hasta las amibas reaccionan tratando de evitar dolor (claro que no tenemos idea como hace sentido del dolor una amiba, pero algo tiene que hacer, tal vez simplemente no se lo pregunta, sólo reacciona). Tal vez nosotros hacemos lo mismo. Cuando el organismo/cuerpo siente hambre, frío, etc. reaccionamos, y la primera gran reacción es crear a alguien responsable de reaccionar. Otra vez, los bebés no piensan en términos del yo, sólo reaccionan como animales. Toma tiempo y el desarrollo del cerebro para poder tener la capacidad de abstracción que nos permite crear/pensar (claro que también podríamos decir reconocer o darse cuenta) "yo". Pero tal vez es simplemente esa reacción: "hambre... incomodidad... algo o alguien tiene que hacer algo al respecto... dónde está eso que lo arregla (mamá)... no aparece... algo tiene que ocurrir pues esto es intolerable... alguien tiene que hacer algo... ya sé! YO voy a hacer algo!" Y de ahí en adelante, yo siempre está haciendo algo.

Es válido decir que todos nuestros pensamientos son intentos de solucionar algo? No, que tal recuerdos? Cuando recuerdo mis años en preparatoria no estoy tratando de solucionar nada cierto? Tal vez a veces sí, pero creo que es posible recordar sin deseo de resolver. Fuera de ese caso, me parece que siempre estamos tratando de resolver, planear, prever, ensayar, etc. Si ese es el caso, sigue siendo el patrón medio descrito arriba, YO está tratando de hacer algo, o YO esta recordando algo que hizo. YO está convencido que si no toma las riendas, las cosas no van a ocurrir, el mundo es impredecible, no se puede confiar en nada afuera (claro que ese es mi YO, creo que no todos piensan así, pero incluso los que confían en el Universo, no siguen viendo en YO un agente activo? Alguien que hace cosas?

Yo es el "hacedor" por eso le cuesta trabajo simplemente ser. Ser no tiene fines prácticos. El objetivo de pensar es resolver problemas, el método es etiquetar, analizar, comparar que es lo que yo siempre está haciendo. Yo necesita del tiempo para comparar pasado y futuro, para saber si está siendo efectivo "ya no tengo hambre como hace un rato, las cosas están bajo control".

Esta línea de análisis suena interesante (no escapa de mi mente que esto es simplemente yo tratando de resolver otro problema, el de su existencia) está bien, mientras sigamos avanzando y no nos detengamos a complacernos en lo brillantes que somos :0) Dejemos que yo se entretenga.

miércoles, abril 14, 2010

Pensamientos sin pensador

Buenos días Dana y Checo,

Ayer empezamos a explorar la idea de quien soy yo y el "cogito". Me parece (repito) que "pienso luego existo" es incorrecto, pues asume y presupone su conclusión. Es necesario que haya un sujeto que realice la acción? Que tal cuando decimos esta lloviendo? No necesitamos sujeto. Quien esta lloviendo? La tierra? Las nubes? Del mismo modo, es mas propio (creo) decir esta pensando sin necesidad de conlcluir que tengo que existir yo para pensar (y menos aún concluírlo).

Claro que la obvia pregunta es a quién le estan ocurriendo esos pensamientos? Recuerdo que en el libro de Thoughts without a Thinker, el autor habla de Nagarjuna, tratando de explicar a alguien que el "yo" no existe, sino que es una abstracción, un conglomerado de cosas, y para ello usa el ejemplo del carruaje donde llego el rey. Muestrame el carruaje y el rey lo señala, a lo que responde que lo que el señala es una suma de objetos, ruedas, asientos, caballo, ejes, pero nada de todo eso es carruaje. Lo mismo ocurre con casi todo no? Libro es la suma de hojas, pegamento, tinta, carton en las pastas y algo más, pero existe el libro? Hay algo distinto a la suma de las partes? Me parece que no. Simplemente por comodidad le llamamos libro. Creo (no conozco a profundidad aún esta doctrina) que aplica el mismo principio a todo. Es decir, nada exíste independientemente, todo esta "vacío" como el libro que no pudimos encontrar.

Ramana hace algo similar al invitarnos a preguntarnos "quien soy yo?" Solo por no dejar: No soy mi cuerpo, no soy mi nombre, no soy mi profesion ni estado civil, no soy mi religión, no soy mis creencias o pensamientos, no soy mis emociones... que queda si quitamos todo eso? (que queda del libro si quitamos hojas, pegamento, etc?). La idea del Yo que esta precibiendo todo lo anterior (el observador) pero eso no resuelve nada, que es eso a lo que llamo yo? Que o quien es el observador? Acaso yo? (pensamiento circular) Pero si le quito todas las capas de pintura de mi personalidad a ese observador, sigo siendo yo? Al menos un yo muy distinto al que regularmente veo en el espejo (o tal vez no estoy viendo con mucho detenimiento).

De Mello cuenta esta histora. Un anciando pregunta al sacerdote; "padre, si cuando me muera mi cuerpo va a volver a la tierra, y mi alma va a estar con Dios, dónde voy a estar yo?" El yo sigue eludiendonos... Es posible que yo es sólo la suma de mis partes y "yo" es sólo la etiqueta que le doy a esa suma por fines prácticos? Sé que por ahí de los 3 años los niños comienzan a entender o desarrollar la idea del yo. Curiosamente seguido hablan en tercera persona. "Dana tiene sueño" refiriendote a ti misma. Por que será? En psicología hablamos mucho del yo (la personalidad) y de como muchos de los problemas derivan de la rigidez de ese yo. Pero la pregunta no se va, existe el yo? Que lo compone, es el yo lo mismo que el alma o espíritu? (claro que eso en si mismo es otra discusón que habrá que analizar).

Creo que esto va para largo!