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miércoles, enero 30, 2013

¿Para qué?

Hoy en clase hablamos de los místicos judíos.  Me pareció interesante que su objetivo (a diferencia de los Hindús) no buscan la unión con Dios.  Para los Judios y Cristianos, no hay unión absoluta (digamos fusión) entre Dios y su creatura nunca habrá fusión absoluta.  El objetivo de estos místicos es la visión de Dios.  Contemplar y quizá incluso podemos decir convivir con el creador, tal vez más exacto, tener la experiencia directa de Dios (la definición de místico).

Yo, claramente influenciado por los místicos hindús, pensaba que el objetivo de todo místico era "recordar" su verdadera naturaleza identica con Dios (no de la misma naturaleza, sino identica, es decir, Dios y el hombre o mujer son dios mismo "jugando" a las escondidas consigo mismo).  Recordar que somos dios pero decidimos (como dios) olvidarlo para poder experimentar el gozo de esta vida y la reunión (ilusoria pues nada puede estar separado de dios) con la divinidad.  Hermoso sin duda, pero un poco escapista (estoy consciente que Aurobindo habla de alcanzar tal fusión y luego volver a este plano para espiritualizar la materia, pero esa es otra historia).

Pero judios y cristianos tienen una visión distinta, y siendo honesto, hasta hoy me parecía incluso menos apetecible.  Si, es hermoso tener la experiencia directa del creador, nada se le parece, pero aspirar a hacerlo todo el tiempo me parecía un poco egocéntrico y también escapista de la realidad, es decir "en lugar de enfrentar la realidad cotidiana, busco escaparme e ir a visitar a Dios" no muy comprometido con la vida.

Pero hoy escuche algo distinto que en verdad me conmovió.  Estos místicos buscaban la experiencia de dios para aprender algo, para mejorar como individuos (ok, aqui hay otra presunción que no me agrada, la de la imperfección de la creatura, pero esa es otra historia) y luego VOLVER a la tierra a trabajar para la comunidad.  Esto es hermoso y hace renacer en mi el deseo por esa visión beatífica.  No por mi propio beneficio, sino para el de la humanidad.  Realizar a dios es mi vida no es necesariamente un objetivo egocentrista, sino que puede ser con una vocación de servicio.  Sólo puedo ayudar a mis hermanos y hermanas si puedo comulgar con dios en todo momento, si la luz de dios limpia hasta los ultimos vestigios de ignorancia (en el sentido budista) y reduce la ilusión de separación con los demás a lo que es, una ilusión.  Ahora entiendo por que la norma que resume la Cabala no es amar a dios, sino amar al prójimo.  Es una tradición eminentemente comprometida con la vida.  Esto me emociona en verdad.  Como dijo Don Quijote (casi) sigamos cabalando!  :o)

Pero por otro lado, puedo estar totalmente equivocado...  y eso también esta bien.

lunes, enero 28, 2013

La muerte esta en todas partes

Me parece increíble lo difícil que me es aceptar que voy a morir.  No tengo miedo de la muerte, pero tampoco la siento como algo real o cercano.  Ayer falleció un tío mio.  Un ataque cardiaco fulminante. Según me cuentan todo duró menos de 20 minutos (claro que morir en sí no toma más de un segundo, pero me refiero a todo el proceso).

He estado trabajando con la idea de la muerte, pero sigue siendo abstracta.  No siento la urgencia de hacer algo cuando pienso en la muerte.  La muerte, MI muerte esta conmigo en cada momento.  Cada exhalación es una muerte pequeña ¿qué me garantiza que voy a poder volver a inhalar? pero incluso esto es solo una bonita (¿bonita digo?) metáfora.  No siento la presencia de la muerte y en verdad quisiera sentirla!  Quisiera sentir la premura de saber que me quedan pocos días de vida (cuidado con lo que deseas muchacho!). No, no quiero decir que realmente me queden pocos días, sino entender que realmente no tengo la menor idea si me quedan días, minutos o años.  Si aprendiera a tener esa premura, a vivir cada momento como el último, apreciar cada instante como el final, tal vez apreciaría más la vida.  Si supiera que hoy es el último día que voy a abrazar a mis hijas o besar a mi esposa, tal vez actuaría diferente.  Tal vez.  Pero, ¿qué haría diferente? Dejaría de trabajar? Viajaría? Me gastartía todos mis ahorros?  No creo, y es por ello que me parece que no le he dado el golpe a esto de vivir mi muerte.  Frustrante!

Sigamos viviendo, conscientes que cada día es un día menos.

miércoles, enero 23, 2013

La tentación

Es increíble lo fácil que dejarse llevar por la opinión general (o presuntamente general).  He estado tratando de descubrir que sé sobre la vida y la muerte, y miópicamente caí en la trampa del materialismo.  Ciertamente por el método científico que sólo sabe ver con los ojos del cuerpo, probablemente ni siquiera pueda ser demostrado por el ojo de la mente (intelecto) pues por su propia naturaleza, el intelecto no puede saber lo que esta más allá de nuestra realidad (tal vez tenga que regresar a esta idea).  Sólo a través del ojo del espíritu podemos darnos una idea de lo que ocurre después de la muerte física.

Jed Mckenna hace constantemente la comparación entre las orugas y las mariposas o los mortales y los vampiros.  Toda la "ciencia" de las orugas o los mortales, no pueden comprender o explicar la naturaleza de seres totalmente fuera de su realidad.  Orugas "expertas" en mariposología o humanos expertos en vampirología no pueden más que hablarnos de sus hipótesis pero en realidad no saben nada.

Que nos queda entonces?  Recurrir a quienes saben.  Aquellos que han trascendido el cuerpo y la mente.  Tenemos los testimonios de los místicos, de los mediums, de quienes han muerto y vuelto a la vida (near death experiences). También las experiencias de aquellos que por distintos medios han alcanzado estados no ordinarios de conciencia y saben de muerte y resurrección. Podemos confiar en ellos?  Ciertamente no en todos, desafortunadamente desde la perspectiva de orugas es dificil distinguir quienes son "auténticos" y quienes no.  Podemos confiar en un Osho que coleccionaba Roll Royces o en Chögyam Trungpa que tenia sexo con sus seguidores?  Es posible separar el mensaje del mensajero?  Dificil situación.  Quien este libre de pecado que arroje la primera piedra.  Que tal coherencia como punto de referencia?

Tal vez podemos guiarnos por estudios comparativos.  Si vemos que diversas tradiciones, distintas experiencias, etc, Coinciden en el mensaje, entonces pareciera que vamos por buen camino.  Aunque ciertamente eso nos lleva de nueva cuenta a la tiranía de las mayorías.

Al final del día, volviendo a la idea de descubrir que es lo que realmente se.  Debo confiar en primer lugar en mi experiencia personal, usando los tres ojos (cuerpo, mente y espíritu).  Sobre esto tengo cosas que decir, pero será en otra ocasión.

sábado, enero 19, 2013

Les Miserábles

Hoy fui a ver la película de los Miserables.   Hay muchísimo que quisiera escribir, sobre el dolor que encontramos (algunos mucho más que otros) en nuestra vida y como cada experiencia va forjando nuestra vida.  Sobre nuestros sueños de juventud y la realidad que los confirma o derrumba. De lo largo del viaje de la vida y las vueltas que da.  De como en una sola vida tenemos múltiples encarnaciones. De los momentos que marcan nuestra vida y de como cada momento, si vivimos una vida consciente y no simplemente vegetamos, tiene el potencial de ser uno de esos momentos.  De ideales y el valor de vivir e incluso dar la vida por ellos.  De vivir de acuerdo a principios, principios que organizan nuestra vida y la posibilidad o no de cuestionarlos.  De la importancia o no de vivir conforme a principios, morales, religiosos, etc.  De ser honesto, de preocuparnos por los demás, de ser o no coherentes con nosotros mismos y de definir nosotros mismos quien somos en vez de dejar que circunstancias o terceros definan quien somos y el valor para sostener quienes somos hasta sus últimas consecuencias.

Tal vez hable de ello en el futuro o no, pero sin duda la frase que más me marca de la película y del musical, es la que le dicen a Jean Valjean al morir: Amar a otra persona es ver el rostro de Dios.

¿Cómo negarlo?

El cielo existe (libro)

Solo para no olvidarla, cito el primer mensaje recibido por el autor del libro "Proof of Heaven" que me ha estado dando vueltas:
Eres amado y apreciado. 
No hay nada que temer. 
No puedes cometer errores.

 Que a su vez me traen a la mente ideas de ACIM:

 Nada real puede ser amenazado, nada irreal existe. En ésto radica la paz de Dios… 

No todo lo que sabes proviene de tu intelecto. Hay muchas formas de conocimiento, de conocer y de aprender. No lo olvides.

miércoles, enero 16, 2013

Y después ¿que?

¿Qué sé sobre la muerte?  Realmente muy poco.  Sé que cuando una persona muere, su cuerpo deja de moverse.  Sé, por que lo he visto, que el cuerpo pierde su vitalidad, su energía.  Pero no sé mucho más.  Claro que tendría mucho que decir sobre lo que me han enseñado, de la vida después de la muerte, del cielo y el infierno, de la reencarnación, de la luz brillante al final de un túnel   Mediums han dicho que morir es como salir a la superficie luego de haber permanecido bajo el agua un rato, morir es como esa primera bocanada de aire.  Morir es totalmente seguro.  Sin embargo nada de eso me consta y, casi estoy seguro, tampoco le consta a ninguna de las personas que hablan al respecto.

Cuando alguien muere lo único concreto es que esa persona ya no esta más en este mundo.  Con el tiempo esa persona se va olvidando, al principio hablan mucho de el/ella, pero poco a poco todos volvemos a nuestra cotidianidad y olvidamos a los que se han ido.  Los hijos recuerdan a sus padres, pero también poco a poco la presencia se va diluyendo.  Al final quedan siendo como fotos descoloradas, que al verlas nos arrancan una sonrisa, pero cada vez nos dicen menos.  Los nietos van perdiendo contacto con el que fue y en menos de una generación (digamos en 15 años) la persona prácticamente ha sido borrada de la faz de la tierra.  Que queda de aquellas personas enterradas en cualquier cementerio hace 100 años?  Una lápida, algunas fotos, algun registro quizá en los libros de alguien que le interese su genealogía.  Pero en realidad no queda nada.  Nuestra vida es tan corta, tan efímera, tan etérea que si no lo conociera por experiencia propia me parecería imposible entender que pasemos tanto tiempo preocupándonos, desperdiciandola  acumulando objetos que ni nos dan la felicidad ni nos vamos a poder llevar con nosotros. 
¡¿Por qué no podemos ver el precioso regalo que es estar vivo? ¿Cómo es posible que lo perdamos de vida tan fácilmente?  Tantos mundos, tantos siglos, tanto espacio y resulta que hoy, por un momento minúsculo de la historia del tiempo yo y tu estamos aquí.  Yo escribiendo esto que tal vez sólo tú leerás.  Memento mori.  Recordemos que vamos a morir y no sabemos a ciencia cierta que vendrá después.  Cierto, observando la naturaleza, de la que somos parte, toda "muerte" es sólo transformación (si el grano de trigo no muere, quedará sólo, pero si muere dará abundante fruto), cierto, casi todas las religiones hablan (incluso prometen) una vida después de la vida.  Tal vez sea cierto, quizá incluso lo quiera creer, pero en realidad, no lo vamos a saber hasta que la huesuda nos llame por nuestro nombre.  Sigamos caminando, conscientes que cada día no es un día más, sino un día menos, y eso esta bien.

Por supuesto que tal vez estoy totalmente equivocado...

martes, enero 15, 2013

Existir... ¿Para qué?


No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: es el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de ser vivida es contestar a la cuestión fundamental de la filosofía.
Albert Camus

Hoy ví la película About Schmidt. Que dura!  Sin necesidad de resumirla, vemos al protagonista poco a poco perder todo lo que en algún momento significó algo en su vida.  Su trabajo (se retira), su matrimonio, amigos, su hija, etc.  En un momento culminante de la historia, Schmidt dice, algo así:  "En pocos años moriré, y luego de que hayan muerto también aquellos que me conocieron, nadie me recordará.  Será como si nunca hubiera existido.  ¿De que forma es el mundo diferente por yo haber exístido?" Duras ideas y duras palabras.

En un sentido, supongo que el haber dejado hijos significa algo.  Tal vez por eso muchos ven en sus hijos la preservación de su apellido, legado, etc.  Quizá por la misma razón otros crean instituciones o fundaciones, para que su nombre sea recordado.  Un maestro en prepa hablaba de la "conciencia histórica" es decir la necesidad de dejar algo para ser recordados.  De donde viene ese deseo de ser recordados?  Sospecho que del miedo de pensar que quizá nuestra vida no importó.  Como dice Schmidt, el hecho de haber pasado por este mundo, hizo alguna diferencia? Es el mundo mejor por mi existencia?  Me imagino que el miedo de suponer que nuestra pequeña vida, nuestro momento minúsculo bajo el sol, fue importante.  Valió la pena.  Creo que las palomillas viven un día y muchas de ellas mueren consumidas por la luz de un foco o una fogata.  Valió la pena su vida?

Me viene a la mente la expresión de que cada vida vale.  Todo el universo fué creado exclusivamente para ti.  Si, para ti.  Tanto es el amor divino que es capaz de crear un universo entero para ti (y para mi, que al fin y al cabo somos el mismo).  Pero al parecer eso no es suficiente.  Queremos más o creemos que necesitamos más.  Pero todos nuestros intentos son ridículos.  Vanidad de vanidades, todo es vanidad y correr tras el viento.  Que pueden nuestros ínfimos esfuerzos agregar a la creación?  De que sirve correr y esforzarse tanto, aprender, tratar de ser buena persona, si todos vamos juntos a la muerte?  Vale la pena?  Para qué?  Que ganamos?  Claro, algunos dirán la vida eterna, el cielo, nirvana, etc.  Pero no serán estos intentos de negar la realidad de la muerte?  Pensar que luego de morir vamos a otro lugar donde todo va a ser más o menos igual pero mejor, me suena a intento de consolación.  Que tal si no hay cielo (ni infierno) que tal que sólo tenemos este momento sobre la tierra, entonces qué?  Claro que si vamos a vivir, incluso si es sólo un momento, ¿no es mejor hacer de nuestra vida la mejor producción de nuestra vida? Esa es la pregunta de Camus. ¿No vale la pena ser felices y crear nuestro propio cielo en la tierra, al grado que al morir ni siquiera nos preocupe que sigue?

Vanidad de vanidades.  Todo es vanidad.