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domingo, septiembre 11, 2005

El Señor de las Moscas


... quiero decir, tal vez sí hay una Bestia... tal vez somos sólo nosotros.
Simón

Es cómodo pensar que la Bestia es algo que puedes cazar y matar, ¿no?... Tu lo sabías, ¿o no? ¿Soy parte de ti?... Cerca, cerca, ¡cerca!
El Señor de las Moscas


Acabo de terminar de leer “El Señor de las Moscas” de William Golding
[1]. Lo menos que puedo decir es que me dejo impresionado. ¿Donde esta el final feliz? ¿Donde aquello de que al final los buenos siempre ganan? No voy a tratar de resumir el libro, ni siquiera analizarlo, pero me dejó pensando.

¿El ser humano es bueno o malo por naturaleza? Estoy consciente de los argumentos en uno y otro sentido, pero al final, cuando busco mi propia respuesta, en el fondo siempre he creído (o querido creer) que el hombre es bueno por naturaleza. Golding piensa de otro modo, y al ver el estado de nuestro mundo, el sufrimiento, el hambre, la violencia -llámese secuestro, violación, terrorismo, violencia intrafamiliar, etc.- es muy, muy difícil no creerlo.

Algo que me llamó la atención, es que el nombre de la novela, es una traducción del hebreo Baálzevuv (Belzebub en griego). En otras palabras, el Señor de las Moscas (SdM) es un símbolo del mal[2]. Sabiendo esto, fácilmente se podría concluir que se trata de una historia satánica. El diablo, siempre al acecho, que se manipula el corazón de los inocentes niños. Sin duda, de las palabras del SdM nos podrían llevar a esa conclusión[3] “Esto es ridículo. Tú sabes perfectamente que sólo me vas a encontrar a mí allá abajo[4] –así que ¡no trates de escapar!... ¡Nos vamos a divertir en esta isla! Así que no trates de interferir mi pequeño niño confundido, o ya verás-”
¡Que miedo! Sería fácil pensar que no es que el hombre sea malo, sino que Belcebú o como quieran llamarlo es el verdadero culpable. No somos nosotros, es él quien nos engaña, nos seduce y nos hace cometer cosas que no quisiéramos hacer. ¿Pero quien es realmente Belcebú? ¿Donde radica realmente el mal?

La respuesta de Golding es clara. El mal radica en el corazón del hombre, que en ausencia de autoridad, de reglas, invariablemente se abandona a sus más bajos instintos. De nueva cuenta, la realidad del mundo hace difícil negar esta afirmación.

Pero Jesús creía en el hombre, y Buda, y Gandhi, y Luther King, y la Madre Teresa, y tantos otros que han demostrado que así como somos capaces de las más atroces barbaridades, somos también capaces de los más grandes actos de bondad.

Freud (y Golding utiliza la misma tríada) transporta la lucha ente el bien y el mal a nuestro interior. No son fuerzas externas (el angelito y el diablito sentados en nuestros hombros), el campo de batalla es nuestro interior. Nuestros impulsos y nuestras normas; y nosotros (nuestro Ego o el auriga) buscando el control. El SdM no está afuera, “tal vez somos nosotros”.

A lo mejor (y esta idea no es mía) el hombre no es ni bueno ni malo, sino simplemente ignorante[5]. Ignorantes (o tal vez ciegos) a nuestra verdadera naturaleza. Algo más allá de nuestra mera humanidad. Es innegable que nuestra ignorancia, combinada con el miedo (que casi siempre surge de la primera) es una de las principales razones del mal.

¿No fue ignorancia, combinada con el miedo –al igual que en todas las guerras– lo que llevó a los alemanes a tratar de aniquilar a los judíos? ¿No es la ignorancia –y miedo– el combustible del racismo y las guerras santas? ¿No es ignorancia lo que lleva a un ser humano a matar o violar a otro? ¿No es esa misma ignorancia la que nos lleva a desconfiar y temer al prójimo?

Me es difícil pensar en un de pura y absoluta maldad, casi siempre se puede rastrear su origen a la ignorancia. Alguien dijo “Padre, perdónalos, por que no saben lo que hacen” tal vez no sólo en esa ocasión, casi nunca sabemos lo que hacemos.

¿Ignorancia de que? ¿Ceguera a que? Del hecho que todos somos iguales. Que todos compartimos la misma esencia, los mismos miedos, vivimos en la misma confusión. Estoy seguro que si nos detuviéramos a ver al prójimo (es decir al próximo) no como enemigo, sino como compañero en el viaje de la vida, las cosas serían diferentes. No puedo imaginarme a un hombre matando o violando a otro(a) si se detuviera a pensar y reconocer que ese otro(a), como él, tiene familia, hijos. Que, al igual que el agresor, ama y que es amado. Que no es el enemigo a vencer, contra quien competir, a quien ganar. Me cuesta pensar que alguien que profesa cualquier religión, pudiera matar al de otra fe, si se detiene a pensar que ambos le rezan al mismo dios, que –le llame como le llame– los creó a ambos del amor.

Pero ciertamente, no hay peor ciego que el que no quiere ver.[6]

No crean que no me doy cuenta de lo terriblemente idealista que esto suena (y eso es lo más terrible). ¿Pero de donde viene el miedo al próximo? Creo (y esto habrá que desarrollarlo más) que en parte de como nos enseñan a distinguir entre “nosotros” (mi familia, mi equipo, mi escuela, mi religión...) y “ellos” (todos los que no están incluidos en nuestro “lo que sea”). Mientras no podamos reconocer que nosotros somos iguales a ellos, que nos une la misma humanidad, más allá de colores, credos, condición social, país, sexo, etc.

Ni más leyes, ni más armas, ni más policías, ni más guerras van a acabar con la maldad en el mundo. Mientras no seamos capaces de ver en los ojos de cada persona, del prójimo, los ojos de dios viéndonos a nosotros mismos (y viceversa) las cosas seguirán como están; y el Señor de las Moscas, seguirá regodeándose con nosotros.

Avidyanath
© 2005


Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...

[1] Si, ya se que no es un libro “nuevo” pero yo nunca lo había leído!!
[2] http://www.bbc.co.uk/schools/gcsebitesize/img/ellordtheme03.gif
[3] El que el SdM hable en tercera persona lo hace aún más tenebroso.
[4] En este contexto “abajo” se refiere a la sociedad.
[5] Por ignorantes no quiero decir analfabetas o carentes de cultura.
[6] Es interesante que en la Rueda de la Vida del Budismo, los tres males (o venenos) son la Ignorancia, el Odio y el Deseo.

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