Mis queridos amigos,
Pos 'ora si les falle. Tenía la intención de escribir una “projunda refleision” de fin de año, pero nomás la inspiración (las musas dirían algunos) no me llegó. Así, pasó noche buena, pasó navidad, pasó fin de año y nomás no me arrebato la inspirancia.
(Postscriptum: Una disculpa, según yo iba a escribir algo cortito pero me alargué!)
La verdad es que he tenido mucho que pensar. Personalmente llegar a los 40 ha sido interesante. Luego de sufrir anticipadamente irremediable llegada del cumple, al final me llegó como una bocanada de aire fresco. Dicen que la vida comienza a los cuarenta (claro que sólo lo dice gente de más de 40) y creo (ahora que también tengo 40) que dicen bien. Veo con mucha curiosidad y emoción los años que siguen, con hambre de seguir aprendiendo, seguir creciendo y también comenzar a evaluar que es lo que he aprendido en lo que llevo de vida. Créanlo o no, algo aprendemos, pero a veces no nos detenemos a considerarlo.
El tiempo es una cosa curiosa, ¿no? Si lo piensan es un invento de los seres humanos. Sólo nosotros tenemos noción del tiempo y su paso. Supongo que un perro o un venado no tienen idea del paso del tiempo, nunca se les hace tarde ni se les acaba el tiempo (frase curiosa en si misma). Sospecho que los niños son iguales (al menos mi hija, que no acaba de entender mis prisas en la mañana para que llegue a tiempo a la escuela). Más aún, sólo nosotros tenemos noción de que vamos a morir, y eso es lo que hace el paso del tiempo más significativo. Si fuéramos eternos (y para no desviarme del tema me limitaré a afirmar que si lo somos, aunque ese sea otro tema) ¿qué tanto nos preocuparía el paso de los años? Es más incluso si no fuéramos eternos pero viviéramos mucho tiempo, como un roble o un ciprés, también creo que el tiempo no nos preocuparía tanto. Pero al menos en esta vuelta nos tocó ser humanos (lo cual es muy bueno) y hay que lidiar con esto del tiempo.
Cuando pienso en el año que pasó, con todas sus calamidades, sus tragedias, sus noticias, sus retos, sus aventuras, sus preocupaciones, etc. No puedo dejar de sorprenderme en la cantidad de tiempo que pasamos pensando cosas que tienen tan poca importancia en el correr de los años. ¿A quien le importará en 10 años quien ganó la copa de X deporte en el 2011? Salvo por algunos cuantos, ¿que tanto recordaremos los programas de televisión que vimos, las noticias que nos sacudieron, las miles de preocupaciones que nos “ocuparon”? (No se preocupen, voy a lanzarme a escribir de la importancia de vivir en el presente, aunque sea cierto). Algún día, ustedes y yo, nos iremos. Algún día (y no sabemos cuando) toda la gente que conocimos, nuestros familiares, amigos, hijos, padres, etc. Se habrán ido también. Los edificios donde trabajamos serán derrumbados, los negocios cerrarán y otros abrirán en su lugar. ¿Dónde están hoy las preocupaciones de aquellos que murieron en el 2011? (claro que tampoco están ya sus risas, pero el punto al que quiero llegar es que al menos –supongo- cuando se estaban riendo se estaban divirtiendo).
Ciertamente el 2011 fue un año interesante para México y el mundo. Se atribuye a los chinos la “maldición”: “Ojalá vivas en tiempos interesante”. Sin duda lo son. El derrame de petróleo en el Golfo, Haiti, “Alex” en Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila, “ Karl” en Veracruz, Tabasco, Chiapas y Oaxaca; Jimena Navarrete es miss Universo, la copa del mundo en Sudáfrica, el caso Paulette, el secuestro de Diego Fernández, los mineros chilenos, el bicentenario, Salvador Cabañas. Particularmente, de lo que creo más se habló (por obvias razones) es el tema de la violencia en el país, la “guerra” contra el narco, los secuestros, etc. etc. etc. etc. Y ora si que como Cantinflas, luego de muchas vueltas, es de eso de lo que quiero hablar.
A estas alturas creo que todos aceptamos, de un modo u otro que nuestras ideas forjan nuestra realidad (claro, no es tan simple como desear algo y se aparece, pero sea que creamos en términos del poder de las visualizaciones, las afirmaciones, las vibraciones (los pensamientos, al igual que la palabra e incluso la materia son vibraciones) y muchos otros esquemas, me parece que es innegable que nuestros pensamientos tienen un impacto en la realidad que percibimos.
Esto me recuerda aquel chiste del hombre que llega con el Dr. Y le dice: “Dr. debo tener algo muy grave, me toco la cabeza y me duele, me toco el estómago y me duele, me toco la espalda y me duele!” A lo que el Dr. Respondió: “lo que le pasa amigo es que tiene el dedo roto” (aplausos). Ok, no muy buen chiste, pero el punto es claro, experimentamos el mundo desde nuestra perspectiva. Nuestros pensamientos, tarde o temprano se vuelven realidad (a veces toma más de una generación para ello).
Se han puesto a pensar el grado de negatividad que existe en nuestro país. Claro me podrán decir, ¿y como no? con tanta delincuencia, violencia, crisis, etc. Cierto, pero piensen, cuantos años llevamos de negatividad? Creo que se cuentan en decenios y casi me atrevo a decir que llevamos un bicentenario de negatividad. Mucho es histórico, ¿Cómo iban a ser los indios positivos luego de ser salvajemente conquistados, arrebatados de tierras, costumbres y religión. Pero me parece que de ahí hasta ahora. Somos un país que ha crecido no gracias a nuestra visión sino a pesar de ella! Ahora, no se trata de criticar el pasado ni al país. Hay muchísimo de eso y creo que hace más mal que bien.
Se dice que según los mayas el 2012 es el fin del mundo. En verdad espero que así sea. De todo corazón deseo que sea el fin del mundo que hemos vivido en México por generaciones. Que sea el fin del México conquistado y derrotado y que sea el despertar de un nuevo México. Aunque desconfío de la metáfora, quiero pensar que tal vez la violencia que experimenta el país son los dolores de parto que anuncian el próximo nacimiento de algo nuevo. Que el “bebé” nazca vivo o muerto, depende de nosotros. Depende de dejar de quejarnos, depende de dejar de esperar que el gobierno va a cambiar y resolver los problemas (déjenme acabar con el suspenso, no lo va a hacer, es labor de cada uno de nosotros). Depende de dejar de ver a los mexicanos (que nos incluye a todos) como tranzas, flojos, etc. Depende que nos liberemos del negativismo que nos tiene como hechizados. Recuerden que nuestros pensamientos crean nuestra realidad. Sólo imaginen la cantidad de negativismo que generamos con cada crítica, con cada queja, con cada comentario negativo sobre el país, nuestra gente, la situación, el gobierno, etc.
Ahora, no se trata de cerrar los ojos a la realidad. La situación es difícil, la balas son de deveras y el peligro es real. Pero como cuando uno esta enfermo. Podemos deprimirnos y quejarnos por la enfermedad o pensar positivamente en lo que podemos hacer, en lo que aún funciona (en lugar de enfocarnos en lo que no funciona) y si no corregiros el problema al menos nos la pasaremos mejor, y me atrevo a sugerir que al cambiar nuestra actitud, estamos de hecho siendo parte de la solución. No todos tenemos el tiempo, energía o compromiso de hacer labor de voluntariado para mejorar al mundo o al país, pero al menos, cambiando nuestra actitud (y estoy hablando de un cambio de fondo, “cero tolerancia” como dicen por ahí”) podemos comenzar a activar un cambio positivo, empezando con nosotros mismos (la única persona que realmente podemos cambiar, si de cambiar se trata), influenciando positivamente a los que nos rodean (la única influencia segura que podemos tener) y dejando lo demás a Dios, el Universo, la Madre Tierra o quien gusten. Todos ellos esperan que hagamos nuestra parte, no mas ni menos.
Si los mayas tenían razón, el 2011 es un año decisivo para la evolución del país y el planeta entero. ¿Qué tal si hacemos nuestra parte? ¿Qué tal si empezamos por ser positivos? De ahí podemos seguir con visualizar un país mejor, de ahí podemos seguir expresando lo que podemos hacer para facilitar el cambio, finalmente (siempre el proceso es pensamiento-palabra-obra) terminaremos por actuar, tanto como queramos, pero todos juntos y cada uno desde nuestra trinchera, para hacer nuestra vida, nuestra familia, nuestro país y el mundo un mejor lugar.
Vamos haciendo del 2011 el mejor año hasta ahora. Vamos haciendo que esta vuelta al sol valga la pena, no sabemos si tendremos muchas más o no, pero al menos esta, vamos viviéndola como creemos que hay que vivirla. Como dijo Gandhi, vamos siendo nosotros mismos el cambio que queremos ver en el mundo.
Un abrazo fuerte y lo mejor para el 2011.
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