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miércoles, mayo 26, 2010

Colores en el viento


Hoy quiero escribir algo sumamente personal (todo lo que escribo es personal, pero trato que sea general también, pero hoy quiero escribir algo muy específico).

Dana, esto lo escribo para ti.  Hoy te graduaste de "pre-K" y me siento muy orgulloso de ti.  ¡Felicidades!  Desde una perspectiva no Pre-K no es mucho, digo, comparado con los logros académicos que probablemente sigan, es fácil ver p-k como no gran cosa, ¡sin embargo lo es!  ¡No dejas de sorprenderme!  Hace apenas unos poquitos años estabas luchando por tu vida en un hospital.  Tu lucha es la lucha de todos los seres humanos.  Luchar por entender que hacemos en este mundo, como utilizar tu boca, ojos, manos, piernas, como hablar, como caminar, como saltar en un pie, como cantar, como agarrar un lápiz o colorear.  Aprender el ABC y hoy (sorpresa de sorpresas) ¡me entero que ya sabes sumar!  Lo que estas logrando (y que en mayor o menor medida tenemos que lograr todos los seres humanos) es una maravilla.  Eres simplemente increíble.  Ya sé que te empieza a caer gordo que te diga que eres la niña más hermosa y maravillosa del mundo pero que quieres que haga, ¡lo eres!  No, sabes que no soy de esos papas cursis que no son objetivos, a lo que me refiero es que eres un ser humano, ¡que maravilla!  Tener la oportunidad de ser testigo del inicio de tu historia, al menos en esta vuelta, es simplemente fascinante.  Saber que junto con tu mamá y yo estamos compartiendo este viaje es la mejor aventura de mi vida (y tú sabes que me gustan las aventuras).  

Antes hubiera visto esto como el inicio de un largo viaje académico, al que seguirán primaria, secundaria, prepa, una carrera, tal vez más allá.  Hoy batallo mucho por encontrar mi propio entendimiento de este viaje. No me importa si estudias o no estudias, el objetivo de la vida no es aprender números ni letras (aunque saberlos hace este viaje tal vez más interesante y digo tal vez por que muy probablemente leer los colores del viento y las voces de los animales sea incluso más interesante, pero eso no me tocó experimentar en esta vida).  Creo que el objetivo de la vida es vivirla.  En cierto sentido la vida no tiene objetivo, su objetivo es ella misma, hagas lo que hagas no puedes perder, no hay vidas desperdiciadas ni vidas exitosas (obvio eso es desde una perspectiva metafísica).  Su objetivo es vivirla, beberla con todo su jugo, abrazarla y no soltarla, disfrutar lo que sea que está pasando (tal como lo haces ahora mismo).  Es casi dramático saber que vas a olvidar como vivir la vida como la vives ahora, más dramático es saber que uno de los roles que me tocan desempeñar es precisamente el de uno de los "verdugos" de esa espontaneidad.  Me toca educarte en los caminos y costumbres de la sociedad y eso implica casi hacerte olvidar lo dulce que es la vida, enseñarte disciplina y a ser responsable, a fijarte metas y objetivos, a no ser "mediocre" sino luchar por lo que quieres y "triunfar" en la vida.  ¿Sabes que es lo más triste de todo? Que yo mismo no creo gran parte de ello y me ha costado mucho tiempo "desprogramarme" pero ¡no sé cómo educarte de otra manera!  Te prometo que voy a hacer todo lo que pueda por aprender a educarte de otra manera.  Por no aplastar tú espíritu como otros (sin que fuera de mala fe) aplastaron el mío.

Pero hoy no es momento de pensar en tales cosas (o tal vez es el mejor momento para tenerlas presentes, al verte sonriendo, orgullosa, con tu birrete hecho de cartulina y tu diploma de colores). ¡Hoy es momento de celebrar!  De celebrar la vida, de celebrar que estamos juntos, que fuiste lo suficientemente valiente o loca de escogernos a tu mamá y a mí de papás y la energía de volver de nuevo a este mundo, una vez más a aprender, enseñar y liberarnos.  Gracias mi adorada  Bodhisattvita!  ¡y muchos días de estos!

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