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martes, septiembre 26, 2017

México, ya es hora

La novela “Regina” de Velasco Piña, gira en torno a la idea de que México está por despertar y que la masacre de Tlatelolco del 2 de Octubre del 68 es el “sacrificio” que sacaría a la nación de su letargo. Sin entrar en detalles, la historia cuenta que México no despertó.

Obviamente se trata de una novela, sin embargo muchas veces la ficción refleja la realidad con más claridad que la historia. ¿Quién podría negar que el Quijote o Hamlet incluyen en su ficción grandes verdades y enseñanzas?

Efectivamente México no estaba listo para despertar.  Del 68 para acá pareciera que el país ha caído en una espiral descendente. Cada vez más corrupción, cada vez más violencia, cada vez más crimen, cada vez más apatía.  Escándalos que involucran a la clase política, violencia desmedida, pobreza, hipocresía, cinismo, pesimismo y falta de fe en la nación, parecen plagas que van devorando al país ubicado en el ombligo de la luna*, sin que nadie pueda hacer nada al respecto.

El 19 de septiembre pasado, México fue sacudido por uno de los terremotos más fuerte de su historia. Me pregunto si una sacudida como esta es lo que necesitaba el país (y todos nosotros).   Tal vez, ahora sí,  es hora de despertar.

Hoy vemos cosas que tal vez nunca se habían visto en México. Hombres y mujeres organizados sin necesidad de autoridad externa para rescatar sobrevivientes de entre los escombros.  La población entera desbordada con toneladas de ayuda proveniente de todo el país para ayudar a los damnificados.  Muestras de solidaridad por parte de la iniciativa privada e incluso –algo en verdad sorprendente- hasta los partidos políticos dispuestos a devolver parte de sus millonarios recursos, luego de –otra vez- la presión organizada por parte de la sociedad.

Cierto, no todo es positivo. Ya empiezan circular mensajes negativos criticando la labor del presidente, agrupaciones religiosas, el gobierno, etc.  Nada de ello debe sorprendernos, pero tampoco nada de ello eclipsa de manera alguna el amor, la solidaridad, la entrega y la efectividad del pueblo mexicano.  Hay muchas más manos ayudando que bocas criticando.

Es fácil volver a dormir. Sólo se requiere apatía y desinterés.  Es fácil olvidar de lo que somos capaces. Pero tal vez estamos siendo testigos del inicio de algo nuevo.  Así como cada voluntario actuó por convicción propia y en armonía con los demás.  ¿Será posible que los mexicanos y mexicanas permanezcamos despiertos?

Por supuesto que este terremoto es una tragedia que nadie quisiera que hubiese ocurrido y que esperamos no vuelva a ocurrir. Pero sin duda la sacudida despertó algo en espíritu de nuestra nación.  Algo que siempre hemos sabido pero que habíamos olvidado. Somos un país más grande que sus políticos corruptos. Somos un pueblo más fuerte que el crimen organizado. Somos una nación con un espíritu noble y poderoso que ni toda la apatía, el sarcasmo y la ironía pueden doblegar.  Es tiempo de seguir buscando sobrevivientes. Es tiempo de sanar heridas. Es tiempo de remover escombros y reconstruir nuestro país.  

Espero de todo corazón que no olvidemos de lo que somos capaces. Que la muerte de tantos hermanos y hermanas mexicanas no sea en vano.  Que esta tragedia tan dolorosa que nos ha despertado abruptamente de nuestro letargo no se olvide. Nunca olvidemos lo que juntos podemos lograr. 

En el musical que se hizo de la referida novela, una de las canciones dice “un milagro sólo ocurre cuando hay gente  que lo cree” Hoy, más que nunca, creo en México.  México lindo y querido ¡levántate! es hora de despertar.

Sergio Rodríguez Castillo




La palabra “México” proviene del náhuatl "meztli", luna, y "xictli", ombligo, es decir, que el nombre literal significa "en el ombligo de la Luna".

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