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miércoles, enero 16, 2013

Y después ¿que?

¿Qué sé sobre la muerte?  Realmente muy poco.  Sé que cuando una persona muere, su cuerpo deja de moverse.  Sé, por que lo he visto, que el cuerpo pierde su vitalidad, su energía.  Pero no sé mucho más.  Claro que tendría mucho que decir sobre lo que me han enseñado, de la vida después de la muerte, del cielo y el infierno, de la reencarnación, de la luz brillante al final de un túnel   Mediums han dicho que morir es como salir a la superficie luego de haber permanecido bajo el agua un rato, morir es como esa primera bocanada de aire.  Morir es totalmente seguro.  Sin embargo nada de eso me consta y, casi estoy seguro, tampoco le consta a ninguna de las personas que hablan al respecto.

Cuando alguien muere lo único concreto es que esa persona ya no esta más en este mundo.  Con el tiempo esa persona se va olvidando, al principio hablan mucho de el/ella, pero poco a poco todos volvemos a nuestra cotidianidad y olvidamos a los que se han ido.  Los hijos recuerdan a sus padres, pero también poco a poco la presencia se va diluyendo.  Al final quedan siendo como fotos descoloradas, que al verlas nos arrancan una sonrisa, pero cada vez nos dicen menos.  Los nietos van perdiendo contacto con el que fue y en menos de una generación (digamos en 15 años) la persona prácticamente ha sido borrada de la faz de la tierra.  Que queda de aquellas personas enterradas en cualquier cementerio hace 100 años?  Una lápida, algunas fotos, algun registro quizá en los libros de alguien que le interese su genealogía.  Pero en realidad no queda nada.  Nuestra vida es tan corta, tan efímera, tan etérea que si no lo conociera por experiencia propia me parecería imposible entender que pasemos tanto tiempo preocupándonos, desperdiciandola  acumulando objetos que ni nos dan la felicidad ni nos vamos a poder llevar con nosotros. 
¡¿Por qué no podemos ver el precioso regalo que es estar vivo? ¿Cómo es posible que lo perdamos de vida tan fácilmente?  Tantos mundos, tantos siglos, tanto espacio y resulta que hoy, por un momento minúsculo de la historia del tiempo yo y tu estamos aquí.  Yo escribiendo esto que tal vez sólo tú leerás.  Memento mori.  Recordemos que vamos a morir y no sabemos a ciencia cierta que vendrá después.  Cierto, observando la naturaleza, de la que somos parte, toda "muerte" es sólo transformación (si el grano de trigo no muere, quedará sólo, pero si muere dará abundante fruto), cierto, casi todas las religiones hablan (incluso prometen) una vida después de la vida.  Tal vez sea cierto, quizá incluso lo quiera creer, pero en realidad, no lo vamos a saber hasta que la huesuda nos llame por nuestro nombre.  Sigamos caminando, conscientes que cada día no es un día más, sino un día menos, y eso esta bien.

Por supuesto que tal vez estoy totalmente equivocado...

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