Me parece increíble lo difícil que me es aceptar que voy a morir. No tengo miedo de la muerte, pero tampoco la siento como algo real o cercano. Ayer falleció un tío mio. Un ataque cardiaco fulminante. Según me cuentan todo duró menos de 20 minutos (claro que morir en sí no toma más de un segundo, pero me refiero a todo el proceso).
He estado trabajando con la idea de la muerte, pero sigue siendo abstracta. No siento la urgencia de hacer algo cuando pienso en la muerte. La muerte, MI muerte esta conmigo en cada momento. Cada exhalación es una muerte pequeña ¿qué me garantiza que voy a poder volver a inhalar? pero incluso esto es solo una bonita (¿bonita digo?) metáfora. No siento la presencia de la muerte y en verdad quisiera sentirla! Quisiera sentir la premura de saber que me quedan pocos días de vida (cuidado con lo que deseas muchacho!). No, no quiero decir que realmente me queden pocos días, sino entender que realmente no tengo la menor idea si me quedan días, minutos o años. Si aprendiera a tener esa premura, a vivir cada momento como el último, apreciar cada instante como el final, tal vez apreciaría más la vida. Si supiera que hoy es el último día que voy a abrazar a mis hijas o besar a mi esposa, tal vez actuaría diferente. Tal vez. Pero, ¿qué haría diferente? Dejaría de trabajar? Viajaría? Me gastartía todos mis ahorros? No creo, y es por ello que me parece que no le he dado el golpe a esto de vivir mi muerte. Frustrante!
Sigamos viviendo, conscientes que cada día es un día menos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario