Buscar este blog

viernes, mayo 07, 2010

Dios, ¿estas ahí?

Es interesante que la idea de Dios siga presente en nuestras vidas. Nietzsche dijo "Dios ha muerto" en 1882, refiriéndose tal vez no a la muerte física de dios, sino a la idea que teníamos de dios. En el libro Isla, Huxley pone como espantapájaros en un campo imágenes de dioses, para recordarnos que no es dios quien creó al hombre, sino el hombre quien crea a los dioses. Esto puede sonar como blasfemia, pero creo que no lo es (Huxley definitivamente creía en algo más allá). Por otro lado (hoy es día de anécdotas) cuando Vivekananda le pregunta a Ramakrishna por qué cree en dios, éste responde "por que lo estoy viendo en este momento mucho más claramente que a ti" (contrastando la afirmación en Juan de que nadie ha visto jamás a dios).

Hace poco leí en un sitio de internet que los adultos que tienen amigos imaginarios (refiriéndose a los que creen en dios) son estúpidos. ¿Es esto cierto? ¿Es dios un amigo imaginario?

Debo confesar que como Jung, yo no creo en la existencia de Dios, sino que estoy seguro que existe (en tal sentido mi posición se parece más al de Ramakrishna). Ahora que si me piden que demuestre racionalmente su existencia, ciertamente no puedo. Pero eso no me preocupa mucho, pues hasta ahora no he podido encontrar nada que pueda ser demostrado racionalmente. Me parece que la razón nos ayuda a argumentar la posibilidad de que algo sea cierto, pero no demuestra nada (por cierto, como "demostrar" que 2+2 = 4).

Dios no es algo que se pueda demostrar racionalmente pues va más allá de la razón. La respuesta es, búscalo tú mismo, sigue el procedimiento trazado por los expertos que nos han precedido (místicos de todas las tradiciones) mira la evidencia (todo, absolutamente todo a nuestro alrededor) y saca conclusiones racionales. En ese sentido es precisamente lo que haría cualquier científico en su disciplina.

Tal vez es cierto que el dios de la biblia está muerto, es decir, esa idea de dios. Si los hombres hemos evolucionado, es lógico pensar que nuestra idea de dios debe evolucionar. Como el perro que persigue su cola, nunca la vamos a alcanzar. Como el niño que va aprendiendo matemáticas, sus conocimientos se van haciendo más sofisticados, lo que no invalida lo que antes sabía, sino que lo completa.

Ruminaciones sin dirección... Sigamos caminando.

No hay comentarios.: